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Letras

 

Una manera de mirar

Una manera de mirar el mundo.
Una manera de cantar entre amigos.
De sentir el sol junto a un muro.
Una manera de esperar.

Una manera de tocar las hojas del haya.
Una manera de leer la piel.
Una manera de conocer el viento sur.
De llorar dentro de un coche.

No la mejor.
No la más hermosa.
Tal vez antigua,
tal vez muy pequeña.

Una manera de mirar a los ojos.
Una manera de hacerse preguntas.
De coger la mano.
Una manera de soñar.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin


Tres canciones de amor

Mi nombre es Kirmen Uribe
pero me llaman “el Verbenas”.
Pregúntale a este otro
a quién se le ocurrió.
Quiero a mis amigos,
no puedo negarlo.
A veces salgo con la luna
y me acuesto con el sol.

Cuando el día acaba
llegan Rafa y Bingen.
Mikel parece un conde,
tan tieso y tan firme.
Últimamente ha perdido el norte,
ayer en Bilbao, hoy en Vitoria.
¡Madre mía!, ¿de dónde habrán
salido estos pájaros?

En el siglo que empieza
el mundo no tiene buena pinta.
El grande siempre
se come al pequeño.
Menos mal que todavía
quedan buenos momentos.
Ven pronto, te espero,
he puesto manzanas a asar.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin


Un compañero (canción infantil)

Hay un compañero que odio.
Si quiero subir a un árbol
me dice “no, no, es mejor que no”
“te vas a caer al suelo”.
Hay un compañero que odio.
Si quiero jugar al balón
me dice “no, no, es mejor que no”
“te meterán un gol entre las piernas”.
Hay un compañero que odio.
Si quiero hablar con la chica que me gusta
me dice “no, no, es mejor que no"
“tú no le gustas a ella”.
Hay un compañero que odio.
Si quiero besar a mi hermano pequeño
me dice "no, no, es mejor que no"
"lo vas a despertar".
Hay un compañero que odio.
Se llama Timidez.
Por las noches le digo “no, no, seguro que no”
“mañana no te voy a hacer caso”.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin

Frágil

Es otoño aquí.
Y vas con un vestido verde.
Yo tan frágil.
Tú tan valiente.
Sí, tal vez, te bajaría la mano por la espalda
hasta la cintura y bailaríamos.
Y luego echarnos en la cama y dormir
hasta la noche.
Es el desierto aquí.
Y vas con un vestido de bruma.
Yo tan frágil.
Tú tan valiente.
Sí, tal vez, me bajarías la mano por la espalda
hasta la cintura y bailaríamos.
Y luego echarnos en la cama y dormir
hasta la noche.
Y, tal vez, me sentiría más cerca de tí,
me apoyaría en tu hombro,
y luego en tu vientre y dormir,
hasta el olvido.

Mikel Urdangarin

El cuco

A Aitzol

Aquel año oyó el cuco a principios de abril.
Tal vez, porque estaba inquieto,
tal vez, por esa manía de ordenar el caos,
quiso adivinar en qué notas cantaba.
La tarde siguiente, allí estaba en el bosque,
con un diapasón, esperando.
Al rato, lo escuchó.
El diapasón no mentía:
Si-Sol eran las notas del cuco.
El descubrimiento se supo en todas partes.
todos querían probar si de verdad el cuco
cantaba en esas notas.
Pero, los resultados no coincidían.
Cada uno decía su verdad.
Algunos que eran Fa-Re, otros Mi-Do.
No se ponían de acuerdo.
Mientras tanto, el cuco seguía cantando en el bosque.
Ni Si-Sol, ni Fa-Re, ni Mi-Do.
Como hace mil años
cantaba: Cucú, cucú.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Rafa Rueda

En las peñas

En las peñas, niebla.
Los pies desnudos,
embarazada,
habla al que vendrá.
Encontrarás
un pueblo herido,
que tú solo
tendras que curar.
Mataron a tu padre
en un día maldito.
No querrás hogueras
en la noche de San Juan.
Que el sol caliente mis manos.
Peñas como filos,
el viento en los árboles:
los bosques del Pirineo.

Mikel Urdangarin


Tres semanas

Los pájaros dibujaban en mis ojos
pequeñas jaulas
Alejandra Pizarnik

Tres semanas más tarde
llegas del mar.
Me coges en brazos
y jugueteas conmigo.
Hombres en el muelle,
sombras en el agua.
Hoy, he soñado contigo.
Odiar es fácil,
amar cuesta.
No se podía adivinar
lo que llevabas dentro.
Hay algo que
todavía me duele.
No tanto lo que te dije
sino aquello que guardé.
Ahora yo tengo la edad
en la que me tuviste.
Tumbados los dos,
cuando fue el momento.
Por mí no te preocupes,
salgo adelante.
Eso sí, padre,
vuelve cuando quieras.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin

Te quiero, no

Aunque trabajó durante cuarenta años
en los Altos Hornos,
en su interior había todavía un labrador.
En octubre, asaba pimientos rojos
con su soldador
en el balcón de su casa de barrio.
Su voz era capaz de hacer callar
a cualquiera.
Sólo su hija se atrevía con él.
Él nunca decía te quiero.
El tabaco y el polvo de acero quemaron
sus cuerdas vocales.
Dos amapolas a punto de caer.
Cuando se jubiló, su hija se casó a otra ciudad.
Él le hizo un regalo.
No eran rubíes, ni siquiera seda roja.
Había ido sacando piezas de la fábrica.
Poco a poco, sus manos
soldaron una cama de acero.
Él nunca decía te quiero

Letra: Kirmen Uribe
Música: Bingen Mendizabal


Las cosas que son perfectas

Aunque sean buenas para los pies,
los zapatos creen que las sandalias
son como esqueletos.
El olivo cumple dos mil años,
pero no es capaz de recordar nada.
Las cosas que son perfectas
me dan miedo,
no me gustan.
Tengo la letra torcida,
y el paso más aún,
aunque mucho me esfuerce.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Rafa Rueda


Notas en una hoja suelta

Llamar a casa sin falta.
Ver el movimiento de las cañas.
No castigarme tanto.
Perder el último tren y esperar al siguiente.
Limpiarme las heridas de las manos en el río.
Recordar que también hay que estar triste.
Sentir el frío de la mañana.
Decir que sí al diablo.
Quizás todo cambie.
Quizás haya forma.
Hablar de aquello que nos molesta.
Callar y mirar a los cormoranes.
Dejar espacio también a los miedos.
Conducir a solas sin rumbo.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin


El anillo de oro

Mi padre perdió el anillo de boda en el mar. Como todos los marineros, se lo quitaba y lo colgaba de la cadena para no perder el dedo cuando largaban la red.
Al cabo de unas mareas mi tía, mientras limpiaba unas merluzas, encontró un anillo de oro dentro de una de ellas. Limpió el anillo y vió las letras y los números que tenía grabados. Aunque parecía mentira, eran las iniciales y la fecha de la boda de mis padres.
Al parecer, mi padre pescó la misma merluza que se comió su anillo. En todo el mar.
La tranquila noche de verano trae viento del interior y recuerdos.
Se me ha ocurrido, mirando al cielo, que las casualidades son planetas con una órbita muy muy ancha.
Sólo se ven de cuando en cuando.
Lo del anillo es una casualidad demasiado grande. Pero da igual. lo importante ahora es que durante muchos años la historia del anillo fue real en nuestras pequeñas mentes de niño.
De noche, el mar brilla como una merluza.
Las estrellas saltan como escamas.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Mikel Urdangarin


En el Palacio de Tardets

En el palacio de Tardets
hay dos limones de oro.
Ha pedido uno
el Rey de Hungría.
Le han respondido
que no están maduros,
que cuando maduren
tendrá uno de ellos.
La ciudad de Tardets
es una ciudad llana.
De un lado la cerca
un gran río,
el camino real
pasa por el medio,
y la ermita de María Magdalena
en el otro lado
Padre, me has vendido
como si fuese un buey.
Si mi madre viviera,
padre, como tú vives,
no tendría que marchar
hacia Hungría,
sino que me hubiera casado
con Sala de Tardets
Hermana ve
hasta el portal.
Para entonces allá estará
el Rey de Hungría.
Hazle saber
que he estado enferma,
que, estos siete años,
he guardado cama.
Hermana, ve ahora
a la ventana de la sala
y mira si el viento
es Norte o Sur.
Si es Norte
saluda a Sala
y dile que venga
a buscar mi cuerpo.
Las campanas de Tardets
repican solas.
Los jóvenes del lugar
se visten de negro.
La señora Santa Clara
parte de allí.
El caballo que la lleva
tiene una silla de oro.

Tradicional

Originaria de la parte continental del País Vasco, esta balada antigua es una de las más documentadas. Se menciona por primera vez en 1753 en Poésies Populaires de la France y en el siglo XIX se recogieron numerosas versiones. Ésta la anotó Sallaberry en 1870.


Devolvedlo

Y el día en que el viento sur me lleve
devolved mi cuerpo a la tierra en que nací,
enterrarlo cerca del mar, junto a mis amigos,
rodeado de gente de buena voluntad:
con los marinos,
con los heroinómanos,
con el poeta.

Letra: Kirmen Uribe
Música: Bingen Mendizabal


No puedo elegir

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la linea que las une.
En esta cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado.
Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la Tierra, sus manos.
No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el Mar me perdería
y en la Tierra me ahogo.
No puedo elegir. Me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.

Kirmen Uribe