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Comentario

Cuando The King Bee escuchó la primera grabación de Arima Beltza mostró su moderado entusiasmo por aquellas seis canciones de un grupo joven que hacía blues rock en la lengua de Axular, una tarea con escasos antecedentes. The King Bee tuvo ocasión más tarde de verles en directo en una caverna de Bilbo y comprendió que aquella banda se merecía un futuro para sacudirse del alma todo el “blues” que también supura este pueblo.

La miel de esta abeja imposible es más dulce después de oír “Blues sustraia”, la segunda grabación de Arima Beltza con diez canciones editadas en la casa del blues de Soraluze con todo el cariño que el buen blues and boogie despiertan. La música que el joven King Bee escuchaba antes de tener alas, toda la metralla de los Purple, los Zep, los After, Rory y también el rock sureño, son una adecuada fuente de inspiración en un denso desarrollo con el vozarrón de Jon Gurrutxaga (nuestro Levon Helm particular) que canta mejor cada día y con unos duelos de guitarra y armónica muy motivadores.

El grupo es fiel al espíritu más “boogie” en “Benetan” y se lanzan también sin temor en un clónico de “Whole lotta love” (ya hacían también en directo un arrollador “Rock?n?roll” de los Zeppelin)en el que Gurrutxaga tiene la difícil tarea de recordar –o hacer olvidar- a Robert Plant. Las piezas cañeras como “Kaxa”, “Jainkoaren lorategia” o “Keinua” han hecho que The King Bee levante el vuelo para esquivar los hachazos del latido hipnótico del mejor rock duro.

Arima Beltza nos cuentan también la vida desde el ritmo arrastrado del blueses lentorros como “Maita nazazu”, qeu tiene unas inflexiones que nos recuerdan al B.B.King de “The thrill is gone”, aunque la canción de los de Elgoibar ve el ciclo del deseo cuando éste se abre. “Nire alboan”, en cambio, juega a popear con el blues. Los secretos del estilo los encontramos mejor en “Blues sustraia”, con una vieja historia de algodón y sufrimiento. The King Bee también ha libado una piecita acústica que cierra el CD. Se llama “zazpi kolore” y es un casi blues abertzale que ha dejado satisfecho al abejorro.

The King Bee