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contrabandistas de poemas y sonidos

19/10/2017

En ciertos aspectos, Galdemoduen trilogia (La trilogía de las preguntas) es una vuelta a los inicios del proyecto Mugaldekoak. Por un lado, recupera el formato de trío —en Begiak lekuko el bajista Mattin Sorzabelbere se unió al proyecto—, pero más acompañado que nunca. Para la base rítmica han contado con el bajista Xavi Perez ‘Bull’ (miembro de Inadaptats) y el batería Ander Barrenetxea (Morau eta Agotak, Juan Mari Beltran), y varios colaboradores han dado color a las canciones: Morau, Petti e Idoia Gillenea con las voces, Kotte Berrueta con el acordeón, Begoña Rudi al piano... 

Por si a alguien le fallase la memoria tras cinco años de ausencia, el propio grupo se encarga de ponernos en antecedentes nada más iniciar la escucha del disco, y nos recuerda que fue hace casi quince años cuando el escritor Edu Zelaieta y los músicos Beñardo Goietxe y Raúl García decidieron poner en marcha un proyecto que uniera literatura y música de raíces (folk, blues, country, rock...), tomando como punto de partida el poemario Mugaldekoak (Susa, 2004) del propio Edu Zelaieta. Tres lustros después, el trío no ha variado un ápice su propósito inicial, como demuestra este tercer trabajo de Mugaldekoak.

Tras un primer disco sobrio y desnudo, mayormente acústico y folk —Biziago sentitzeak dakarren muga inguruan (Gaztelupeko Hotsak, 2006)—, Mugaldekoak demostró su capacidad para adaptar al euskara el cancionero popular internacional en Begiak lekuko (Gaztelupeko Hotsak, 2012), que incluía versiones de temas de Vashty Bunyan, Leonard Cohen, Bob Dylan, Jose Afonso o Conjunto Bernal, junto a varios temas propios.

En ciertos aspectos, Galdemoduen trilogia (La trilogía de las preguntas) es una vuelta a los inicios del proyecto. Por un lado, recupera el formato de trío —en Begiak lekuko el bajista Mattin Sorzabelbere se unió al proyecto—, pero más acompañado que nunca. Para la base rítmica han contado con el bajista Xavi Perez ‘Bull’ (miembro de Inadaptats) y el batería Ander Barrenetxea (Morau eta Agotak, Juan Mari Beltran), y varios colaboradores han dado color a las canciones: Morau, Petti e Idoia Gillenea con las voces, Kotte Berrueta con el acordeón, Begoña Rudi al piano...

Por otro lado, las composiciones propias vuelven a ser el eje del proyecto, tanto las letras —todas ellas de Edu Zelaieta, salvo un poema de Wislawa Szymborska,  también presente en los anteriores discos— como la música —compuesta en su mayoría por Beñardo Goietxe, excelente vocalista, y el multiistrumentista Raúl García, a excepción de un par de temas de Brooks Robertson y Mississippi Mathilda—. Líricamente, el disco tiene un contenido más crítico, social y reivindicativo que los anteriores —también hay espacio para el humor y el placer—, ya que Zelaieta aborda temas como la diversidad cultural, la decadencia del mundo rural, la hipocresía de la sociedad actual, la xenofobia o el reconicimiento a la mujer trabajadora.

Musicalmente, este tercer trabajo de Mugaldekoak se puede ver como un inventario de la música de raíces en el que además del folk-rock asociado al grupo desde sus inicios (Bizitzeko inbentarioa, Etsaiak), encontramos los ambientes turbios de Tom Waits (Hurrup!), las travesuras de juguete de Pascal Comelade (Nire balentriak bezala), folk inglés (Bi kopa), rockabilly con sabor genuino (Onddo bila), baladas tex-mex (Orabideko errekako balada), blues del Mississippi (Emazteki langilea) o incluso spoken word de ambientes fronterizos (Astro-H).

 

Junto a esa variedad de temas y estilos, es apreciable la mayor calidad de las composiciones y la atención y el cuidado puesto en los arreglos. Todo ello hace que Galdemoduen trilogia suponga el disco más sólido hasta la fecha de Mugaldekoak.