los vecinos de Amsterdam

marzo 20, 2014

Maite Larburu y Josh Cheatham son los únicos habitantes de este barrio. Larburu es vasca, y Cheatham estadounidense, pero ambos residen en Amsterdam. Los estudios musicales les llevaron a Holanda hace más de una década -Larburu es violinista, y Cheathamek toca la viola da gamba y el doble bajo-, y posteriormente han desarrollado su carrera en numerosas formaciones de música antigua, orquestas de música barroca y música de cámara. Larburu ha formado parte de De Nederlandse Bachvereniging, Amsterdam Baroque Orchestra, Anima Eterna, Orquesta Barroca de Sevilla y Holland Baroque Society –con esta última la podemos ver en el cortometraje de Asier Altuna Zela Trovke, estrenado en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, interpretando una vieja canción eslovaca del siglo XI-. En el curriculum de Cheatham figuran la Capriccio Stravagante Orchestra, Netherland’s Bach Society, Chanticleer for Teldec y otros muchos.

 

Pero la música que se escucha en este barrio es bien diferente. Ambos músicos han dejado aparte (aunque no completamente) sus instrumentos profesionales, y nos ofrecen una colección de canciones basadas casi exclusivamente en la voz convincente y cercana de Larburu y la guitarra arpegiada de Cheatham. Es música popular de autor, que bebe del folk, el blues, la música brasileña, el jazz y la canción tradicional. Larburu es la autora de las canciones, y Cheatham se ha encargado del desarrollo musical de las mismas, utilizando instrumentos alejados de la música occidental como el shakuhachi (flauta japonesa), sarangi (instrumento de la India), o el shruti box (como el anterior, de origen hindú).

 

Aunque pudiera pensarse lo contrario, Larburu y Cheatham se sienten cómodos en ese terreno. En cierto modo resulta sorprendente la naturalidad, libertad y personalidad que transmite la pareja en este primer trabajo. Sin embargo, las influencias están ahí. En estas 14 sugerentes canciones interpretadas en euskara, inglés y castellano, podemos encontrar rastros de Leonard Cohen, Jabier Muguruza o Astrud Gilberto. En este particular barrio se escucha “música blanca que se toca suavemente y baila lento” (White Music) y se cantan inquietantes canciones de cuna (Marea); en este barrio, hay gente que quiere dejar atrás la tristeza a ritmo de rumba (Bici), no se preocupan por hacer cosas imposibles (Ezin), se difunden leyendas que remiten a la mitología del blues (Ambitious Man), y, también en este barrio, se habla de amor, sea para saldar las deudas del fin de una relación (Nunzare), sea para celebrar el enamoramiento (Txakurren begiak), o sea para destilar melancolía agridulce (Thousands of You, Cowboy Song).

 

Pero es quizá en las composiciones de mayor fuerza hipnótica en las que es más evidente lo especial y atrevido de la propuesta de Neighbor, sea en la hermosa Harria, papera, guraizea o en las piezas con regusto ancestral (Gauean y la pieza sin título que cierra el disco), donde se combinan la originalidad de la instrumentación y los arreglos de Cheatham con la voz a cappella de Maite Larburu.

 

Ya lo habrás adivinado: este barrio no es en absoluto un mal sitio donde quedarse a vivir.

 

 

 

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