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La poesía del flamenco

04/10/2021

 

El lenguaje universal del Flamenco no conoce de fronteras, ni sabe de orígenes, no entiende más idioma que el suyo propio, tanto es así, que el cantaor bilbaino Juanjo Navas ha venido perfilándose como un cantaor inquieto y original dentro del panorama flamenco actual. Además de participar en numerosos festivales y haber actuado en muy diferentes escenarios, su carrera está avalada con la edición de un primer disco  “Reflejos de Andalucía”, donde recrea textos del escritor bilbaíno Beñat Arginzoiz. Purista y heterodoxo al mismo tiempo, Juanjo Navas pasa por ser el primer cantaor de la historia en interpretar una saeta en euskera, aportando con ello una nueva y original vision del género, hecho que junto a su trayectoria, le posibilitó tanto la toma de contacto con la fundación Blas de Otero como la elaboración de este segundo disco “Digo vivir” donde el cantaor interpreta los textos del poemario “Redoble de conciencia” de uno de los poetas imprescindibles del siglo XX, Blas de Otero.

 

El verbo siempre perdurará en la memoria, la palabra del poeta, su vida, su causa. Ese que juega con los versos y que adormece rencores y afrentas gracias a la voz del que los canta. La poesía del flamenco cuyo origen se pierde en la bruma de los tiempos, permanecerá ancestral, eterna, para siempre tal y como será, la palabra del poeta, de ese que cuenta y de ese que canta.

Desde la generación del 27 especialmente, la poesía y el flamenco han ido frecuentemente de la mano. La cultura popular y la intelectualidad juntos en un viaje de ida y vuelta donde los versos de Lorca, Miguel Hernández, Pessoa, Alberti o Machado han sido recreados con frecuencia por los más insignes intérpretes del género, desde José Menese, Camarón, Vicente Soto “Sorderita”,  Morente, Carmes Linares o Miguel Poveda , complementándose y configurando juntos, el medio perfecto para describir el laberinto de las emociones.

Recreando la etapa existencialista del poeta bilbaino y su poesía desarraigada “Digo vivir” es un trabajo madurado a conciencia, fiel, respetuoso y muy personal y para cuya realización, Juanjo Navas se ha hecho acompañar de Curro Bermejo y Marco Borge en la guitarra, Darío Campos en las percusiones, Lidia de Lorenzo en el baile y palmas junto a Julen Biain, Jagoba Ormaetxea en la guitarra y teclados, Kike Mora en el bajo, Olaya Alcaraz, Mónica Muñoz e Isa Hernández en los coros. Una extraordinaria labor de adaptación pese a la complejidad de unos versos cuya métrica nunca fue pensada para el flamenco pero que sin embargo, el de Otxarkoaga resuelve de manera magistral, ya sea por granaina en “En Castellano”, por Alegrías en “Yo soy aquel que no más decía”  o por tangos en ”Digo vivir” donde se aleja de la ortodoxia para retomar la tradición por abandolados en “Vámonos al campo” y volver por Tangos en “El Ciervo”. Ecos de Morente en la soleá “En el principio” para transitar a la alegría de la guajira y del fandango en “Echar mis versos del alma” y “El emigrante” respectivamente. Juanjo Navas nos regala a medio camino de los tientos y los tangos, “Por los puentes de Zamora”, perfilándose con la toná “Mientras viva”, como un nuevo referente dentro del flamenco más puro y respetuoso pero sin perder esa mirada inquieta e innovadora que ya tuvieron algunos de sus antecesores como Camarón en “La leyenda del tiempo” o Enrique Morente en “Omega” contando para ello con la colaboración de la banda de rock bilbaína Sonic Trash en  “A la inmensa mayoría” para seguir innovando con “Lagun Kantua” cantada en euskera.

 

La poesía flamenca de “Digo vivir” perdurará en la memoria, se hará eterna en el tiempo en la voz de Juanjo Navas, ese que acuna el verbo de Blas de Otero, sus vivencias y sus causas porque al final, siempre permanece la palabra.