ÓSCAR CUBILLO
El cantautor de la Margen Izquierda Txuma Murugarren, ex Sasoi Illunak, ha desarrollado un estilo personal que se desmarca de la tradicional forma de interpretar de los trovadores euskaldunes, pues él prima la carga musical sobre el componente lingüístico (por favor, no confundirlo con el mensaje). Txuma, aunque no le sobra glamour, no carece de una actitud amante del rock que nos empuja a emparentarle con Ruper Ordorika, para entendernos.
Para certificarlo, ahí está la banda que le acompaña: Rafa Aceves al piano, el cada vez más multidisciplinar Nacho Beltrán a la batería (también toca en Atom Rhumba y Cujo), o el líder de PiL.T., Rafa Rueda, a la guitarra y la fiel pose gregaria. El grupo de acompañamiento (o backing band , que le dirían los guiris) introdujo la velada del jueves en el Kafe Antzokia con un instrumental retromoderno, en plan los Brillantina´s tributando a Tom Waits, y los dos siguientes capítulos marcaron la distancia de Murugarren con el usual cantautor vernáculo: su primer par de canciones, él solo con la guitarra, trascendieron de semejante limitación, y luego, el dueto con el piano creó un ambiente de cabaré en ningún instante impostado.
Templanza espectral
Después, la banda al completo se lució y atrapó al público, unos 200 espectadores: mitad puristas de los sones euskaldunes y mitad aficionados al rock de ley. Txuma y los suyos enhebraron emociones que nos trasladaron a la templanza espectral de los Walkabouts, que cruzaron el country alternativo con la raíz de Ruper, que tornaron feliz el rock americano, que mascaron las sílabas con la pasión de Mikel Telleria (otro buen cantauror eléctrico vasco), que no chapotearon en lo latino y que sólo sonaron antinaturales en un rock duro años 90, con Nacho imprimiendo el ritmo drum & bass a los parches.
|