El guitarrista veinteañero Gaby Jogeix, nacido en Bilbao de madre francesa,
reside en Madrid y desde ahí tañe el blues entre los Balcanes y La Habana.
Su segundo álbum, Steel The Blues (Gaztelupeko Hotsak), es magistral al
combinar funk, gospel, baladas onda Eric Burdon, slide vía Jeff Healey, una
versión de Hendrix, la finura de Robben Ford o la pereza de Charlie
Musselwhite. No se ha editado en USA porque, a pesar de la admiración de
Bruce Iglauer, el patrón de Alligator, el sello más importante de blues
desde los 70, Gaby prefirió no instalarse ahí. La promoción de los discos
no se puede cumplir en este género si el artista vive fuera de Estados
Unidos. No basta con quedarse unos meses. A cada concierto mandan a alguien
para que venda CDs. La industria está igual de mal en todos lados. Pero
Bruce me escribió unas líneas porque le gustó mucho el disco. En ellas el
experto Iglauer aseguraba que Jogeix tiene ideas creativas y no es un
imitador de ningún músico en particular, aunque se pueda oír la influencia
de muchos. Su voz es una gran sorpresa, destaca Óscar Cubillo. El hacha,
vasco al 70 %, toca steel, una técnica ruda y tradicional de frotar las
cuerdas para obtener sostenidos hirientes al modo del flamígero Eric
Sardinas. Es curioso, no me defino con ése hombre. Me impresiona su trabajo
y tiene un gran sentido del show. Es un líder nato, pero para mí es
demasiado salvaje. Aun así, se puede aprender de él, sobre todo de sus
directos. El suyo será así: Primera parte con guitarra eléctrica y segunda
sentado a la lap steel. Me gusta cuidar los coros, la voz y el scat
(cantar las notas de la guitarra). Mis shows son para olvidar los problemas
y para disfrutar como disfruto yo en escena. Improviso, matizo, se bailan
penas y alegrías...".
Entrada libre.
Casa de Cultura (Torre Arizko, Basauri)
19.30 horas
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