Euria es un trabajo con tintes biográficos (cuál no lo es!). En Barcelona se conocieron los integrantes de este quinteto y hasta allí se fueron a grabar el disco, no por casualidad. Con la participación de lujo de dos músicos absolutamente imprescindibles cuando se habla del jazz del estado: Carme Canela, que presta su voz a Sencillos Deseos, logrando una emotividad que es el broche de oro de este trabajo… Y Gorka Benítez, encargándose de que cada cual de lo más sincero de sí mismo a lo largo de los 10 temas del álbum.
Esa sinceridad es lo más valioso de este disco, porque cuando se amalgama una música hermosa con una actitud deshinbida y sencilla suceden los pequeños milagros… Euria es ese acontecimiento. Es un estado de ánimo, un camino de vuelta con un alto en el camino para tomar una foto, esta foto. Desde la portada, con esa alusión a los perros perdidos que buscan su camino de vuelta a casa tras la tormenta, Teresa Zabalza juega al escondite con nosotros, dispersando notas a pie de página donde vamos conociéndola poco a poco.
Agosto del 2003. El quinteto de TZ actúa en Vitoria-Gasteiz en medio de un típico aguacero de final de verano. El concierto es al aire libre, protegidos por una carpa donde la lluvia tamborilea perfectamente sincronizada con el grupo. El contrabajista, Iosu Izagirre, presenta el tema que hoy da título al disco, en inmejorables condiciones atmosféricas, con el “mood” apropiado para esta canción que gira sobre sí misma de manera fascinante… Durante la intro se suma al conjunto un figurante caído del cielo: Se escucha un ladrido, perfectamente dentro del tempo de la canción. Un segundo ladrido nos recuerda a todos los presentes que existe la magia… El perro músico, vagando sus notas azules, cuadrando Euria y hoy protagonista en la portada.
Los otros protagonistas, el grupo. Grupo en el mejor sentido colectivo, donde Teresa se acomoda mejor, donde cada canción adquiere el argumento necesario, sin más artificios que el saberse escuchar y el hablar en el tono apropiado, sin alzar la voz en ningún momento. Se hacen oir claramente, sin poses forzadas: Teresa observándolo todo, “desliderando” como sólo ella sabe, Miguel Villar (cada día más asentado en Barcelona, cada día más sólido y natural) con su sonido vacío de afectación, relajado y meditativo;
Alejandro Mingot subrayando donde procede, evocando sutilmente si es necesario, o desatando cuando haya algo que contar. Hasier Oleaga cada día más impresionista, capaz de contenerse hasta límites geniales, creando una hermosa tensión, capaz también de pinceladas que en dos gestos sugieren toda una historia. Y Iosu Izagirre, lacónico, sobrio y encarnando como nadie el espíritu del perro del disco, busca que te busca y encuentra que te encuentra.
¿Se ha fijado alguien en que aún no ha asomado la palabra jazz? Esta música no necesita que la maniaten. El jazz siempre tuvo muchas madres, pero una sóla consigna: Libertad. Euria mira hacia mil rincones, donde Reid Anderson, Kurt Rosenwinkel o los Bloomdaddies hicieron de su capa un sayo mezclando a Monk con Radiohead, y a Paul Motian con Nirvana, Morphine y David Lynch. Melancolía, nostalgia, recuerdos de infancia, ironía a puñados y siempre una pizca de fantasía. Todo eso está en Euria… Y lo que le quede por contar a TZ, que deseamos de para muchos discos como este. Llenos de conclusiones a medio susurrar, de confesiones traviesas e invitaciones a callejear por nuestros entresijos personales… Lo mejor del viaje es que no ha hecho sino empezar. Estos músicos ya tienen voz propia.
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Grabado en Barcelona, en setiembre del 2004 en el estudio Laietana de Jordi Vidal
Técnicos : Jordi Vidal, Nono Ruiz
Producido por Gorka Benitez
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