Profundizando el rock.
A Zea Mays les conocí por televisión. Mi primer contacto con ellos fue así. Era un lunes, de madrugada, estaban emitiendo un concierto suyo, el que ofrecieron en el Kafe Antzokia de Bilbao junto a la banda inglesa China Drum, era el año en que se alzaban como ganadores del concurso de maquetas organizado por la emisora “Euskadi Gaztea”. Tenían como cantante a Aiora, una chica con una extraordinaria voz que sabía trasmitir cada matiz de sus canciones. Junto a ella tres chicos capaces de llevar con mucha soltura la base rítmica del grupo. Me llamó la atención su sonoridad, sería la mitad de la década de los noventa, la eclosión de la escena del rock alternativo americano estaba recogiendo sus frutos en todo el mundo. Y de pronto, cual fue mi sorpresa al ver a un grupo siguiendo esa misma línea pero que cantaba en euskara. Me alegré. El escuchar a una banda así que fuese capaz de captar esa sensibilidad en el rock, alejandose de lo que comunmente se hacia en aquella época en Euskal Herria. Más tarde grabaron su homónimo primer disco, un álbum rockero y directo, en el se podía encontrar la canción “Itsasoa”, la cual les abrió puertas para presentar su propuesta musical a un público falto de referentes y que pronto vio algo diferente en ellos. Desde entonces han sido numerosas las veces que he visto al grupo en directo. Al de unos años publicaron su segundo álbum, el brillante “Elektrizitatea”, probablemente uno de los mejores trabajos realizados en el rock euskaldun. Junto a Jose Lastra como técnico de sonido, fueron capaces de juntar electricidad, emoción, melodía e intensidad en un disco de enorme calidad.
Harrobian (en la cantera).
En esta ocasión el grupo se encuentra ante un gran reto, han hecho una gran apuesta. “Harrobian” se llama su tercer trabajo, un disco que además de canciones presenta una historia. Una gran “obra” por la que han apostado con la credibilidad que siempre les ha caracterizado. Digo “obra” ya que el disco presenta grandilocuencia y a su vez una belleza férrea y minimal como el de una cantera. El oyente tendrá que prestar atención ante este disco-libro, porque en él se pueden encontrar el ir y venir de muchos problemas y dudas que vive el ser humano en la actualidad. Es la historia del hombre. Nos cuenta el surgir y el desaparecer del hombre como ser, todo ello de una forma explícita, mostrando la tendencia del hombre hacia el existencialismo y a su vez -en el fondo se encuentra la metáfora- la deriva de una sociedad que no sabe hacia donde tirar. Una historia que llega hasta dentro, mostrando muchos de los problemas que acarrea el hombre como persona que es: la crisis de identidad, el hombre que busca algo y no lo encuentra, la falta de credibilidad con respecto al futuro, la enorme losa de los que no saben amar, el sufrimiento de aquel que quiere que ser amado, la falta de miedo a la muerte, la rendición, la perdida emocional, … una especie de “no future” a las puertas del fin.
1. El surgir, el comienzo, la toma de contacto con el mundo, la captación de los sentidos. El proceso de haber sido una impoluta piedra, la piedra madre, y convertirse en un simple trozo de piedra. El primer contacto con un mundo hostil y salvaje. El desarrollo. El encontronazo con la sociedad y la ruptura de la virginidad. El alma comienza a agujerearse, el reloj que nunca se para. En el mismo momento de nacer comienza la cuenta atrás. Como cuando el león sale de su hábitat natural -la selva- el hombre se siente extraño desde el momento en que comienza a ser hombre.
**2. “Aquel que se pierda a la luz de la noche, nunca volverá”.** Cuando el hombre deja de soñar, deja de ser persona. Es el desarrollo de la persona, ahora se siente sin resguardo, sin protección alguna en un mundo, este, que no entiende de sentimientos. El prozac ya no sirve de nada. Todo se viene abajo lentamente.
3. En las puertas. Los últimos latidos se acercan, ya es demasiado tarde. Nada sirve, nada importa. Sólo el olor a rosas frescas es el único compañero de viaje. Ha llegado el momento más deseado desde que nació. Queda poco para escapar. Queda poco para cumplir el sueño.
4. La muerte. El dulce sueño. El alma vuelve a ser alma una vez más. En la cantera, de nuevo, la piedra. ¿Merece la pena vivir en este mundo donde el amor verdadero no existe? El comienzo y el final. Siempre, todo lo que comienza se termina.
En esta historia que se nos presenta a modo de relato podemos encontrar muchos de los problemas y dudas de la sociedad actual, de las personas. En lo que se refiere a la música, es el disco más maduro y mejor medido de su carrera. Un disco “grande”, con una gran historia que contar. Surgen momentos de psicodelia, la oscuridad y la luz se dan la mano en muchos temas, así como el peso orgánico de las guitarras y la versatilidad de la sección rítmica siempre están arriba del todo. Por encima, la profunda y significativa voz de Aiora, capaz de mover la melodía de un sitio a otro. El disco refleja tanto la esencia del grupo como sus características propias y su sensibilidad hacia el concepto musical que buscan. Es una obra de gran profundidad. La banda sonora existencial de muchos hombres y mujeres de hoy en día.
Gotzon Uribe
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