TXUMA MURUGARREN : Marjinalia (Gaztelupeko Hotsak, 2007)
Tras poner en su primer disco, Nire lehioak, la base sobre la que desarrollar su carrera en solitario, en cada posterior trabajo Txuma Murugarren ha demostrado su inquietud y capacidad para ampliar y enriquecer paulatinamente su paleta estilística y de sonidos, huyendo del encasillamiento en una determinada estética, y pasando del pop-rock acústico y desnudo de aquel primer disco a las programaciones y sónidos sintéticos que adornaban su anterior grabación, Nire anaiaren kotxeko argiak. Pero siempre manteniendo una manera de entender la canción de autor rock cada vez más reconocible.
Sin renunciar a dichos objetivos, el quinto trabajo de Txuma Murugarren, Marjinalia, se puede entender como una síntesis de todo el camino realizado hasta ahora, pues en él encontramos las diferentes caras de una misma personalidad que el ex-cantante de Sasoi Ilunak ha venido desarrollando: la del artista de ambientes oscuros y decadentes (Poetak Silvia hil duela amets egin du, una canción que se emparenta con lo que el músico británico Matt Elliott llama en su último disco canciones de fracaso), la del músico enamorado de los sónidos cabareteros y del folklore del este de Europa (Ridi plagliaccio, Waltz…), la del cantante pop (Biok sobera), o la del autor de canciones desnudas capaces de emocionar (Bianka, Udamin)… Pero quien ha seguido la evolución de Murugarren conoce su obsesión por trabajar el sonido, por darle una tuerca más en cada nuevo disco, y Marjinalia no es una excepción. Partiendo de un sonido orgánico, sin manipulaciones, la manera elegida para reflejar el ambiente de cada canción confiere a este disco una personalidad diferenciada de los anteriores. Ejemplo de ello son Utzi genien zerua, donde Murugarren nos muestra su lado más lírico, apoyado en la fuerza visual del poema escrito por Xabi Borda, o la sutileza de Denboraren igarotzeaz, sobre un poema de Angel Erro.
Hablamos de Marjinalia… pero, existe realmente? Dónde está? Con ese término, Murugarren se está refiriendo a una zona que habita en el interior de cada persona, aquella en la que escondemos esa parte de nuestra personalidad que no deseamos mostrar, por miedo, por vergüenza, por… Ese yo histriónico, fanfarrón, compasivo, triste o eufórico, callado o chirriante… Bienvenido, entra, vive con nosotros lo poco que nos queda de vida, nos dice Murugarren en Ridi pagliaccio, una parábola de esperanza que toma como referencia una canción emblemática de la música catalana, Quasevol nit pot sortir el sol de Jaume Sisa. Pero enseguida nos damos de bruces con la muerte, y con otros varios temas que siempre aparecen en todo aquello que escribe Murugarren: la pérdida, el paso del tiempo, la soledad, la vida entendida como un viaje… Pequeños conflictos y temores que padecemos todos los humanos, historias sin importancia pero imprescindibles para avanzar en la vida.
Murugarren ha grabado estas doce canciones con el mismo grupo que le acompañó en los anteriores y en los conciertos: Natxo Beltran (bateria), Rafa Aceves (teclados), Ekaitz Hernandez (bajo) y el ex–miembro de Sasoi Ilunak Mikel Ramirez (guitarras). También han colaborado Asier Ituarte (trombón y tuba) y Rafa Rueda (guitarras y producción).
HABLA EL AUTOR…
- En todos tus discos hayamos canciones sobre marginados y perdedores, pero el título del disco sugiere unidad conceptual. Qué une a estas canciones?
Cuando grabas un conjunto de canciones siempre se tiende a destacar la relación entre ellas. Estas son canciones surgidas en una misma época, y todas tienen una intención parecida. Creo que el título refleja esa idea, pero luego cada una tiene su autonomía.
- Una canción de Jaume Sisa, Quaselvol nit pot sortir el sol, es el punto de partida de Ridi pagliaccio. Es Sisa un artista que te haya influenciado?
Durante un tiempo oí bastante a Jaume Sisa, pero no creo que me haya influenciado. Esa canción, sin embargo, la he tenido muy presente siempre, es una frase loca que quiere señalar que todo es posible.
- El sonido de cada canción tiene una textura diferente. Has hecho un esfuerzo por captar el sonido que reflejase adecuadamente la atmósfera de cada canción?
Sí, le he prestado especial atención a eso. Cada canción me hablaba con una personalidad diferente, y quería reflejar eso en la grabación. Hacerlo de otra manera sería de alguna manera traicionar a la canción. Para hacer eso había varios caminos y nosotros hemos elegido uno, el que nos ha parecido más sincero, aunque no fuese ni el más bello ni el más efectivo.
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