Ser folki no es una broma
Joseba Tapia (y por extensión su metrónomo humano, Leturia, un músico de enorme sustento musical) no necesitan a estas alturas ningún panegírico para resaltar su función decisiva en el mundo de la triki contemporánea. Tienen raices y práctica tradicional para regalar, pero ellos pertenecen a una generación que ya escuchaba rock, y su Tapia eta Leturia Band respondió básicamente a eso. "Cuando escuchaba la palabra balada, yo pensaba en los Scorpions", me contó Tapia en una ocasión.
En el camino de Tapia se cruzó hace años Ruper Ordorika, o quizá fue al revés. Ambos acabaron con Bixente Martínez en "Hiru Truku", y dos obras sustanciales con cantos tradicionales vizcaínos, que recibieron la alternativa internacional de la mano del legendario Martin Carthy, que no solamente grabó y actuó con ellos, sino que además les tomó prestada la melodía de "Bakarrik aurkitzen naiz" para meditar sobre el amor y la muerte en "The wife of usher´s well".
Se inauguraba una forma de hacer folk en Euskal Herria, que Tapia, que siempre bromea al respecto, ha seguido de alguna forma desarrollando en su proyectos en colaboración con Koldo Izagirre, con peso literario e ideológico para obras como "Apoaren edertasuna", que los convirtió incluso en compañeros de escena, y "Agur Intxorta maite". Entre medio "Hamalau kantu independentziarako" el más folki, en el que ya estaba Arkaitz Miner, con su violín, en los cantos de Quebec.
En grabaciones de Tapia y Leturia de estudio, como "Bizkaiko kopla zaharrak", en colaboración con Amuriza, ya se hacía sentir el formato que Tapia buscaba. El piano era la pieza que faltaba y Jesus Aranburu, un acordeonista joven reciclado, imprime un toque muy rítmico además de locos fraseos de Jazz y de Blues de los que en el disco en directo hay algunos preciosos momentos.
Tapia eta Leturia han trabajado durante los dos últimos años en directo con ese formato de cuarteto: acordeón, percusión, piano y violín o mandolina alternativamente. En cuanto a los discos grabados en concierto, hay que decir que son a menudo un recurso para tiempos de sequía, un cierre de ciclo o un repaso demasiado evidente. Justamente todo lo que no es "Hain zuzen", doce canciones grabadas en directo en la localidad Navarra de Azkarate, junto al estudio de Katarain desde el que se tiraron los cables dos caseríos más abajo, con el equipo técnico que ha utilizado últimamente Ruper Ordorika, para el que producir este disco es una fuente de placer folk, una tarea que está íntimamente ligada a ese camino que abrió con Hiru Truku.
La grabación se hizo entre amigos el pasado seís de septiembre, aunque el día anterior ya se registró sin público para evitar sorpresa de última hora. Antes del concierto los cuatro músicos y el equipo de producción compartieron un marmitako bien regado y las maravillosas cuajadas de Betelu con un centenar largo de invitados, a los que se les oye luego dando "txalos" y animando a que el ambiente fuera una fiesta.
El concierto comenzó con un calentamiento de varios temas antes de acometer las doce piezas que estarán en "Hain zuzen". Los cuatro primeros temas son precisamente los nuevos, tres cantos y un instrumental. Los primeros con colaboración de Koldo Izagirre, "Wafa", sobre la primera mujer bomba palestina, "Aritmetika arazoak" , en el que Ruper hace coros, que al igual que "Compostelako erromesa", este último un guiño a Galiza con letra del propio Tapia, son dos piezas de peso y enganche. En el de Compostela por ejemplo una melodía tradicional castellana es trasladada a un contexto violinero que nos trae el recuerdo del clásico "cajun" "J´ai vu le loup, le renard et la belette". Una forma de interpretar que también es una conexión con los territorios vascos del norte. "Ainhoarrak" es instrumental y tanto Patxi Pérez, como los músicos catalanes Eduardo Casals (clarinete) y Cathy Peña (acordeón) colaboran en él. Vienen a continuación dos éxitos de "Apoarena" y "Quebec", "Arraun" y la incomparable Porrusalda de Loiola. Del antiguo repertorio del dúo no faltan "Besamotza", "Abya Yala", ni las coplas tradicionales de "Astotxo bat baneuko", "Trikitiaren sua" es ahora nueva con letra nueva "Zeruko auspoa", y al final de la grabación en directo "Gezurtientzat" , un canto del 36 de Jose Maria Lopetegi que también da una lección presente. Tras ese final de grabación, el cuarteto siguió exprimiendo su repertorio media hora más. Y tras un receso volvieron con Patxi Pérez de maestro de ceremonias hasta bien entrada la madrugada.
En "Hain zuzen" hay un repaso del pasado dúo y de Tapia en solitario, pero también cuatro piezas nuevas de enorme intensidad tanto melódica-vocal, como rítmica, además del sustento temático preciso. Son en definitiva cantos que resumen pero también abren un camino con brillantez, con humor, con tragedia, con guiños al exterior y una sonoridad que además pone en danza, sobre todo si el increíble Patxi Pérez se encuentra cerca para hacer corro. PEI
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