Surfin Kaos
Tryphyllon
Gaztelupeko Hotsak, 2007 Koldo, Gilito e Ibon, música, actitud e imagen, sexo, drogas y rock&roll, guitarras, melodías y coros hey!, maqueta, Bizzionbizzi y Tryphyllon... Son varias de las asociaciones que vienen a la cabeza en pocos segundos jugando con el trebol que ilustra el nuevo disco de Surfin Kaos. Todas ellas son válidas para definir la personalidad de este grupo creado en Donostia en el años 2002. Surfin Kaos hace suyo el espíritu con el que nació el rock&roll, comparte su experiencia vital, aquella que no se limita a subir a un escenario y tocar una serie de canciones... El rock&roll siempre ha sido así, una reacción contra lo establecido, una vía para escapar de la cotidiana normalidad, una reivindicación del descaro y la chulería, una razón para traspasar la línea de lo correcto... Surfin Kaos nos lo recuerda en cada disco.
Tryphyllon es el tercer trabajo del grupo y el primero que graban con Urko Aranburu, técnico de sonido de Kashbad y Sorkun. Sigue alimentándose del sonido y las influencias de los grupos punk, garage y hard-rock ingleses y norteamericanos de los años 70 y 80 (que cada uno elija los nombres): canciones directas, riffs de guitarras penetrantes y solos intensos, ritmos robustos y poderosos, melodías contagiantes, estribillos colectivos... Hay sin embargo una evolución evidente en este trabajo, las canciones son más redondas y tienen más matices, los rastros de pop han desaparecido y se han endurecido los ritmos y las guitarras, y en varios temas se ha apoderado del sonido lisérgico y psicodélico de California. Si Bizzionbizzi, el anterior disco, se reflejaba en una estética heredera del glam y el punk inglés, éste mira a la Costa Oeste de los USA, los moteles y la carretera.
El sexo (Izerdiz jantzirik), las drogas (Zerritu nahi dut, Ezinegonaren gaua) y el rock&roll (Rock hotsak, Gaueko erreginak -sí, es sobre ellos-) siguen siendo el principal motor de inspiración de Surfin Kaos, pero en contraste con el mensaje vitalista y divertido que transmitía Bizzionbizzi, Tryphyllon tiene su lado oscuro, palpable en canciones como Hil nazazu mesedez, Gaindituz o Ilunean. La lista de colaboradores es de relumbrón. Ahí están, entre otros, el bertsolari Xabier Silveira, Fernando (Corazón del Sapo, Kuraia), Okene Abrego (Inoren Ero Ni), Fermin Muguruza, Kanda (Neubat, The Vicepresidentes...), Alvaro Turrión e Imanol G. Alcon (ambos miembros de Chico Boom, el otro grupo del cantante y guitarrista Koldo Soret).
El trebol rojo tiene numerosas propiedades curativas... como el rock&roll. Ya lo dice Surfin Kaos en Transmisio sonikoak, uno de los mejores temas de este disco, “doinu koloretsuen sendagaia, psikodelikoak diren estridentziekin”...
HABLA EL GRUPO...
Seguís cantando sobre el sexo, las drogas y el rock&roll. Os preocupa que la gente relacione al grupo sólo con ese tópico tan manido?
Es lo que no sale. Creemos que no hay muchos grupos en Euskal Herria que hablen de las drogas, o del sexo, o de lo que supone tocar en un grupo de rock. Es algo que nos sale sin esfuerzo, y no nos preocupa que la gente diga que es un tópico. Las letras tienen más contenido que ese. Muchas veces son una crítica, otras veces una forma de escapar de la realidad...
Hay menos provocación y descaro en este disco que en los anteriores, las letras son más oscuras y el sónido más duro. Os habéis vuelto más serios o queríais huir de la imagen del anterior disco?
La vida pilla a cada uno en diferentes momentos, y nosotros ahora estamos en otro. Hemos notado un cambio, de forma totalmente natural. El anterior disco tuvo su momento y estamos muy orgullosos del trabajo que hicimos y de la imagen de Bizzionbizzi. Nosotros también pensamos que este disco es más serio y duro, es una parte de la evolución que hemos tenido.
Fernando (Corazón del Sapo, Kuraia) vuele a colaborar con vosotros, pero además habeís conseguido que Okene Abrego (Inoren Ero Ni), Fermin Muguruza o Kanda (Neubat) colaboren en el disco. Cómo han surgido estas colaboraciones?
Con Fernando tenemos una gran relación, siempre se anima a escribirnos alguna letra y se pasa por el estudio. Con Okene ha pasado algo parecido, cuando estábamos grabando vino a cenar y como teníamos una parte guardada para él, se animó a cantar. En el caso de Fermín, enseguida se me vino a la cabeza cuando estaba cantando el trozo en el que él colabora, pues es una melodía muy de su estilo. Para nosotros son colaboraciones de lujo, eran nuestros ídolos cuando eramos jóvenes y ahora, además de ser grandes amigos, han cantado con nosotros! Nunca pensamos en el lado comercial que pudiera tener.
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