El grupo, liderado por el bertsolari Jon Maia, conjuga versos y ritmos exóticos con géneros «de siempre»
ARTURO GARCÍA./DV. BILBAO
Seis artistas vascos provenientes de diferentes campos creativos han reabierto en forma de proyecto musical la Karidadeko Benta, un homenaje a una antigua venta situada entre Villabona y Zizurkil donde se reunían hace años bertsolaris ilustres en torno al «vino y la improvisación».
El proyecto, que ahora ve la luz en forma de disco editado bajo el sello guipuzcoano Gaztelupeko Hotsak, se aglutina en torno a la figura del bertsolari Jon Maia, que lidera una atípica formación donde predominan los vientos y las percusiones.
La formación se completa con la pintora Aran Santamaria, voz y clarinete; el actor Inazio Tolosa a la trompeta, saxo y clarinete; Jon Manzisidor, artista plástico y dibujante, al bajo y guitarras; el percusionista proveniente del rock Imanol Manterola y el musicólogo Domentx Uzin, al helicón y el violín.
El disco fue presentado como una especie de «orquestina loca» al viejo estilo de las bandas callejeras que tan pronto emulan a las familias gitanas, el Tom Waits más cabaretero, la música mestiza de culturas como la marroquí o las bandas sonoras de Fellini.
El disco contiene 14 cortes que ofrecen homenajes a personajes atípicos como el boxeador Paulino Uzkudun, el pianista exiliado Joxe Azarola, que dirigió una orquesta en Broadway, el éxodo de los pescadores de altamar o leyendas en torno a la cantaora Remedios Amaya sobre su origen zumaiarra. A partir de letras con esas andanzas y desventuras, la formación aborda también aspectos más sociales y políticos, como en Demokrazia, cruzados con permanentes homenajes a la tradición oral euskaldun.
Cruce de caminos
El grupo trata de emular con su música aquella visión como de «cruce de caminos» que inspiró a los grandes nombres del bertsolarismo vasco, como Txirrita, Xenpelar o Pello Errota, vertebradas con lo que definen como «seudo» acercamientos al bolero, el tango o el cha cha cha, creaciones que Jon Maia definió como «versos vestidos con trajes diferentes con un sonido novedoso y original pero que, al escucharlo, te suena a música de siempre».
|