Triki-pop de Vizcaya
El mundo sonoro de la triki es indudablemente el que mejor y más rápidamente se asocia con la música popular de Euskal Herria, y hay raíces que nos llevan muy atrás, a través de las coplas, de la vieja triki-triki de la alboka y el pandero, telúrica como la conocieron hasta hace poco en valles como Arratia. El cambio de siglo trajo los fuelles del diablo y los ritmos incluso de agarrado que los acordeonistas no dudaron en adaptar, fueran foxes, valses o pasodobles, los que la moda de los salones traspasaba al pueblo junto a los propios.
Por eso la aparición , bastante tardía, de bandas de trikitilaris que asuman el pop y rock al uso, junto a exotismos como el reggae, la salsa, la música cajun o el tex-mex, no debe sorprender, era cuestión de tiempo y la apuesta que llego mayoritariamente desde Gipuzkoa, con trabajos pioneros de Tapia eta Leturia, fue teniendo rápida continuidad en Imuntzo eta Beloki, Maixa ta Ixiar, Alaitz eta Maider, Etzakit, e incluso Kontrairo (que son alaveses), y tiene ahora prolongación occidental con Ene Bada!, un quinteto que viene del Duranguesado dispuestos a participar en el reparto de la tarta de las verbenas...pero no sólo eso
El grupo se ocupa de todas las letras y melodías, con la excepción de las coplas de Amuriza que centran el primer y último tema del disco, frente a ese principio y final tradicional, los otros ocho cantos van directos a las piernas por la vía triki pop que ellos practican. Las dos chicas, Eneritz eta Edurtzeta, ponen sus voces en temas como Euskal Herrian Euskaraz con un aire de country fronterizo, una de esas piezas en las que el acordeón se siente natural. Los chicos, Juaxio, Makal y Aitor, se marchan con la guitarra y el ritmo y van hasta Araka Barraka y el ambiente cuartelero que no se puede soportar por muy ciego que te pongas. El aire de falsos comienzos reggaeros va abriéndose a un tema, "Kartzela kaiola", con un estribillo que se pega a los talones, como la guitarra de Guda Danborrak de viaje por el continente africano. También se permiten un Damu para el agarrado y se van de rap para la pieza que se llama como el grito de sorpresa que nombra al grupo. Ene Bada! Tienen su primer trabajo en la calle, una grabación vital y espontánea, que pronto se dejara escuchar con más frecuencia en las plazas de Euskal Herria.
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