CULTURA
El saxofonista Víctor de Diego presenta hoy su cuarto disco en La Bilbaína
ÓSCAR CUBILLO/BILBAO
El saxofonista bilbaíno Víctor de Diego ha publicado Oraindik ametsetan (Errabal), su cuarto álbum de jazz y un hito más en una carrera en la que ha participado en una cuarentena de grabaciones ajenas, que van desde Peret hasta la Pirineos Jazz Orquesta. «Todos los temas son originales, compuestos y arreglados por mí, lo cual no es necesario para ser creativo y actual», asegura el músico.
De Diego tiene 40 años y lleva 17 viviendo en Barcelona, antigua capital española del jazz ahora menos dinámica. «Hay muchos músicos jóvenes de nivel profesional pero, paradójicamente, menos locales donde actuar que cuando llegué». Oraindik ametsetan lo ha grabado en dos días de enero junto a tres músicos catalanes. Los títulos de las piezas, todas instrumentales y de sabor clásico, van en euskera -«porque soy euskaldun»-, en catalán -«estoy agradecido a una tierra donde vivo y cuya cultura conozco»-, castellano -«una de las tres lenguas que más uso»-, inglés y portugués -«mi mujer es brasileña»-.
El título principal, Oraindik ametsetan (Todavía soñando), lo usa De Diego «como un canto a la esperanza en un mundo cada vez más globalizado. Aún sueño que se pueden cambiar las cosas y que existe una alternativa a lo que nos quieren vender desde arriba. Es un disco un poco rojo en ese sentido».
El jazzman bilbaíno actúa unas 200 veces al año, más de la mitad en Cataluña, en el seno de bandas distintas. Vuelve a su ciudad natal para estrenar, hoy en La Bilbaína y mañana en el Club Deportivo, su cuarto disco, acompañado de Joan Díaz, Curro Gálvez y Marc Ayza. «El jazz no es como el rock, donde un grupo puede tocar varios años un mismo repertorio. En el jazz, eso sería la muerte. Cambiar de formación nos hace aprender y crecer. Yo no podría ni ver a los músicos de mi grupo si diéramos 80 conciertos en un año».
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