ÓSCAR CUBILLO/ El Bafle
Un héroe de la guitarra con devoción hacia el blues eléctrico, un hacha de fuego con querencia hacia los largos desarrollos es el gallego Víctor Aneiros, quien ha tenido el honor de actuar en el Festival de Jazz de Montreux y cuyo debú vizcaíno tuvo lugar en el Cafe Urki de Galdakao ante un puñado de buenos aficionados que se las vieron y se las desearon para enterarse del sarao.
Víctor Aneiros, un tipo desastrado y con el glamour habitual del entorno rural, una suerte de Popa Chubby gallego con varias arrobas de menos y parecida tendencia hacia los arpegios flamígeros y estirados. Tras conducir 600 kilómetros, Aneiros y sus Blue Notes (un pianista que le robaba protagonismo) entregaron un listado entonado con voz rasgada, movido con la pulsión del sábado noche y asaeteado por mil punteos que compartían carga voltáica con Johnny Winter o Stevie Ray Vaughan.
Aneiros hizo honor a su condición de guitarrista en la selección de las versiones. Arrancó con el Start It Up de Robben Ford, y de la misma calentó sus dedos con el bullicio tejano del Tell Me de SRV. Tras su lograda adaptación al galego del Sky Is Crying de Elmore James, atacó el Big Legged Woman de Freddie King. Entonces, apartó la Stratocaster azabache y agarró la Gibson luciferina para dos ejercicios con slide, que le valieron el calificativo de '¡monstruo!'.
Y al final forjó más destellos blues-rock aleados con la furia modernista del West Side de Chicago, en revisiones del Born Under A Bad Sign de Albert King, el Little Wing de Jimi Hendrix (con trazos de rock sureño), el Crossfire de SRV, el 'Damn Right, I´ve Got The Blues' de Buddy Guy y, en el primer bis, Walking By Myself vía Gary Moore. El hacha se quedó descontento, pero viene un sábado noche
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