Es el disco más sincero, asegura Txuma Murugarren
Andrés PORTERO Deia 2007-09-14
bILBAO. Las canciones de Txuma Murugarren siempre están pobladas de perdedores y marginados. Además, ¿hay algo hoy tan marginal como un músico en la época de la piratería y el E Mule? Por ello, no resulta extraño que su quinto disco lleve por título Marjinalia (Gaztelupeko Hotsak), CD poblado de canciones en las que ha dado la espalda a los guiños electrónicos de su trabajo anterior, para apostar por un sonido natural y básico, a la vez que mestizo, con guiños a la música de las bandas del Este de Europa.
La música puede cambiar las cosas, hacernos creernos genios, asegura. 2007 trajo consigo la colaboración de Murugarren con el escritor Julen Gabiria en el espectáculo literario musical Mathilde maitatzeko modukoak. El año pródigo del artista euskaldun se amplía ahora con la edición de su quinto trabajo en solitario, Marjinalia, álbum marcado por el contraste frente a su precedente, Nire anaiaren kotxeko argiak, en el que se atrevió con la electrónica.
El actual suena natural y orgánico. Registra lo que cada instrumento nos daba. Eso es algo que hemos tenido en cuenta desde las primeras grabaciones, que fuera real y sin manipulaciones posteriores, explica Murugarren, que ha grabado el álbum con su grupo habitual, compuesto por Natxo Beltrán (batería), Rafa Aceves (teclados), Ekaitz Hernández (bajo) y Mikel Ramírez, ex Sasoi Ilunak también, a las guitarras. Como colaboradores, Asier Ituarte, de Sagarroi, a los vientos, y el omnipresente Rafa Rueda, ex Pilt, a guitarras y coproducción.
DEGUSTADOR DE MÚSICA.
El cambio de sonido experimentado por Txuma tiene mucho que ver los gustos de su autor, un degustador compulsivo de música. "Yo escucho mucha música, pero no me gusta oír siempre lo mismo. Hacerlo sería una postura poco interesante y enriquecedora. Por eso, mis discos tienen mucho que ver con lo que escucho en ese momento", justifica el de Meatzaldea. Ultimamente dice haber paladeado canciones muy simples y básicas, de ahí el sonido de su álbum. Y cita como referencias a Lisa Germano y a ese tipo de songwriters, sin olvidar la sonoridad de las bandas del Este de Europa, "a las que estoy muy enganchado y cuyos ecos he potenciado en este disco". Marjinalia, que incluye textos propios y adaptaciones de poemas de Angel Erro y Xabi Borda, fluctúa entre esos sonidos mestizos, el pop delicado y con gusto, y el folk poético y desnudo. Entre Sisa, a quien hace un homenaje en Ridi Pagliaccio, Tom Waits, la ópera o Matt Elliott. Puede que no haya grabado el disco más elegante, hermoso o comercial, pero sí el más sincero, asegura Murugarren, cuyos textos siguen siendo recurrentes y centrados en la pérdida, el paso del tiempo, la soledad, la vida entendida como un viaje... El título del CD, "un regalo" del periodista y amigo Gotzon Uribe, hace referencia a su persona y a la sociedad en general. Todos acabamos sintiéndonos marginados, frikies, explica. Como el lanzador de cuchillos, el malabarista, el equilibrista o el hombre ignífugo, personajes de nuestro circo particular, ya que el grupo aparece disfrazado de ellos en el CD.
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