Texto: Arturo García
El navarro Petti prosigue hoy en Donostia la presentación en directo de su tercer disco Petti & Etxeko Uzta (Gaztelupeko Hotsak), donde libera su faceta eléctrica inspirada en tormentas guitarreras modelo Neil Young&Crazy Horse.
Petti estará flanqueado por los músicos que le acompañaron en estudio, habituales también de Xabier Montoia, que metió coros en el CD: Iñigo Telletxea al bajo, Joseba Irazoki guitarra y Maikel a la batería. Con ellos atacará este músico parco en palabras, pero de voz profunda y desgarrada, su lado rockero, que alterna con su repertorio acústico. Ambas facetas sonarán esta noche en el Irish de Ilunbe, donde Petti y su banda acompañarán también al tejano Terry Lee Hale en las piezas eléctricas de su set.
¿Cómo se ha defendido el disco desde su salida?
No sé, tampoco me he preocupado mucho de cómo ha ido.
¿No te preocupa si vende?
Prefiero esperar a que se cierre el ciclo, el recorrido completo del disco. Claro que es importante: ayuda a mantener el respaldo de una casa de discos.
¿Te inquieta la situación del panorama discográfico?
Preocupa, pero no creo que pueda hacer nada por cambiarlo. La historia está chunga. Hay recortes, en mi caso no, pero en general creo que la cosa va a menos: hay más grupos con más posibilidades de grabar, pero cualquiera graba en casa. Luego hay que distribuirlo y creo que no es lo mismo grabar en casa que en estudio.
¿Ha cumplido el disco las expectativas que te propusiste al entrar a grabar?
No esperaba que se escuchara tanto. Tenía claro que no iba a ser un disco para vender a saco, nos valía con vender más que los anteriores. Éste está mejor producido.
Neil Young o Nick Drake parecen las principales influencias musicales
Tenía bien pensado ese sonido, un poco crudo, sin efectos. Desde que entramos al estudio estaba todo perfilado de antemano, y ya el año pasado cuando pensé en sacar un doble mitad acústico-mitad eléctrico que no cuajó. La parte eléctrica, que al final no se editó, es la base de éste.
¿Cómo será el concierto de hoy?
Empiezo yo medio acústico, sigue Hale también medio acústico, luego nosotros medio eléctrico y acabaremos con medio eléctrico suyo: 7 canciones de un disco eléctrico suyo, Old Hand, que las hemos sacado nosotros. Creo que estará bonito.
¿Toda la gira va así?
No. La mayoría de conciertos han sido acústicos, menos el de hoy de Donostia, el de Iruña mañana y el último, que será en Bera, en el bar que curro, el Bidaxka.
¿El bar es una buena atalaya para hacer sociología?
Es muy distinto estar a un lado u otro de la barra; el trabajo es el trabajo siempre. Ahora es cuando mejor estoy dentro porque antes estaba hasta las 5-6 de la mañana y eso es otra vida, bueno no es vida, luego estás todo el día durmiendo y al final no haces más que dormir y trabajar.
Tus letras acostumbran a reflejar sentimientos de hartazgo, rabia y fracaso.
Escribo sobre todo de lo que me pasa a mí, porque es lo que mejor conozco. Son bastante autobiográficas, prefiero hablar de mí que de otras cosas porque no es que me entere mucho o que no me preocupen sino que no creo que influyamos en ellas.
Has recuperado ‘Bera’, de tu disco debut del 99, ¿te identificas en ella?
Es más que nada una canción un poco crítica sobre un pueblo cualquiera.
¿Sigues viviendo allí?
Sí, pero de lo que hablo en la canción no pasa sólo en Bera, ocurre en todas partes. La ambienté allí porque es un lugar cercano para mí, pero en todas partes se da la hipocresía, el reírse de los demás para estar uno más a gusto. Al fin y al cabo, es para lo que la gente se ríe de otros: para quedarse más a gusto ellos.
¿Nunca te ha tentado irte a vivir a una ciudad grande?
Por ahora no, no sé, aquí se vive tranquilo y bien.
¿Qué recuerdas de tus comienzos con el grupo Noise Hole?
Que era más joven, tenía 16 años y aguantaba el doble, para todo. Curraba en un comercio de la zona, doce horas al día, ninguno libre en verano, me pasaba los tres meses de calor sin librar y encima andaba con los conciertos.
¿Y cómo lo compaginabas?
Éramos más macarras que otra cosa. Cuando empecé solo la clave fue sacar el primer disco, que es el que más ilusión te hace para seguir. Si alguien confía en ti para editarte te da confianza, porque por mi mismo no he tenido confianza nunca.
¿Ni miedo al fracaso?
¿Fracaso? No sé ni lo que es. He vivido siempre bastante al día y en ese aspecto no me he comido mucho la cabeza.
¿Recurrías a la música como válvula de escape?
Siempre. Es lo que más me ha ayudado a descargar.
Después de vivir así la música, ¿qué piensas cuando ves cómo funcionan hoy día las cosas en el mercado?
No puedes obligar a nadie a que le guste lo que haces. En ese aspecto debo respetar a todo el mundo. No me da rabia, pero sí un poco de pena ver grupos buenos que te vienen a tocar y si aparecen 50 personas a verlos pues contentos. Te apena que la gente no se interese por determinadas músicas tan válidas o más que otras que venden bastantes más discos.
¿Cuándo sabes que una composición funciona mejor en formato acústico o en eléctrico?
Mis discos son el resultado de lo que me ha pasado en un año, las canciones y las letras reflejan eso. El próximo disco será blues y tendré que primar las historias, las letras. La fórmula es: vives y luego escribes.
¿Planeas un disco de ‘blues’ puro?
Lo tengo ya maquetado y será de blues acústico al más viejo estilo, el del Delta, tipo Robert Johnson, que me gusta mucho. Me acompañaré de armónica, guitarra y algún piano.
¿Que es lo que más te gusta del ‘blues’?
Es una música que no la tienes que hacer muy estructurada, puedes improvisar. La misma canción suena y sale diferente de un sitio a otro. Le das intensidad, te puedes poner a tocar con diez tíos con la base de la misma canción. Y luego está lo que transmite; haciéndolo bien, claro.
¿Qué tal la parte de esta gira con el grupo Bide Ertzean?
En Bilbo bien, hubo bastante gente, pero en Mungia no había ni Dios, sobraba frontón por todas partes, tampoco había nadie en la calle, era un mal día.
Y cuando sale uno a cantar y ve que no hay gente, ¿qué le pasa por el cuerpo?
Pues ensayar, tratar de pasarlo bien. Si te comes la cabeza es peor. Claro que con la banda detrás es más llevadero que sólo.
¿Te ha pasado tocando solo?
Desde luego, y hasta ver que hay dos tíos y de repente se van a jugar a la máquina de marcianos, y tú ahí tocando. Pero la vida es así: nunca todo te va a salir del todo bien.
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