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Soy emocional e intuitivo, en el conservatorio los conceptos ‘matemáticos’ fueron una barrera

La banda de Tolosa The Romanticos debuta discográficamente en 2012 con «My time», con portada muy retro. Retante fue «Do it yourself»; y la más «romántica», la actual «Good vibrations». Álbum de elegante y personal blues, más swing y algún detalle jazzy, que el trío presentará el próximo sábado 24 en la XVI Zizurkil Blues Gaua junto a Shirley Davis & the Silverbacks.


Iturria: Gara
Eguna: 2018/02/22

PABLO CABEZA|BILBo

IKER PIRIS

VOZ Y GUITARRA DE THE ROMANTICOS

Con el blues es fácil desilusionarse, en especial por la proliferación de bandas que se dedican a versionar a ritmo popular y de plaza los éxitos del género, razón por la que es un agradecido aliciente encontrarse con músicos que componen y que solo realizan versiones puntualmente y no siempre de los artistas más conocidos.

Este es el caso de The Romanticos, trío liderado por el compositor y guitarrista Iker Piris (Tolosa, 1979) que se acompaña en “Good vibrations” de Ricky Ávila al bajo y de Adrián Carrera a la batería. Un clásico trío que suena entre retro y actual, combinando blues con encuentros cercanos al swing, un equilibrio que sirve, entre otras funciones, para que disco y repertorio suenen más variados. No obstante, Piris cuenta con dos bazas vitales para que sus discos se salgan de la media: que compone muy bien y que toca la guitarra con estilo. La velocidad no es lo más importante en él, sino el buen gusto y el matiz que suma a cada pulsación. Es posible que sus largas patillas también le den una impronta a sus canciones, aunque el hecho no se ha podido demostrar en laboratorio, pero en directo molan mucho.

Piris es músico de conservatorio, de Musikene, pero a la teoría y los atracones de lógica les ha sabido acotar su poder para que el sentimiento y la libertad tengan también un lugar prominente en la propuesta. Al margen de ser un guitarrista fino, elegante, sensual y habilidoso.

“Good vibrations” (Gaztelupeko Hotsak) se graba en Mecca on Mikel Eceiza a la mesa y producción de Piris. En el disco colaboran Juan Ortiz, órgano, y Jon Celestino, director de la gasteiztarra Broken Brothers Brass Band. Dos buenos amigos.

Unos y otros completan un excelente disco de blues correoso tal y como se muestra con la apertura, “Ike’s stuff”, o la notable pieza que le sigue, “Sad but true”, con sabor a la criolla Nueva Orleans.

No obstante, la variedad se abre aún más con caminos rítmicos que conducen al swing, como en “Get your love” o al blues más básico y terco, el arrastrado y ritmo bluesero “Down love”, que gratamente recuerda a la versión más incisiva de un John Lee Hooker. Punto excelso en el álbum es el corte que da título al disco, “Good vibrations”, donde se combinan las profundas sombras del blues con el estilo melódico de un Robert Cry. Aunque si de tiempos arcanos se habla, “Unexpected flight” destaca con su estilo de apariencia acústica rural y con todo el sabor del blues castizo.

El festival de blues de Zizurkil cuenta también con la actuación de Shirley Davis & the Silverbacks, de fuerte contenido soul. The Romanticos actuará a las 23.00 horas en Pasus taberna y a las 00.30 en Egarri taberna s Shirley Davis. La australiana presenta su reciente disco “Black Rose”.

¿Qué ocurre en su niñez para que un día agarre un mástil de guitarra y se sienta parte de ella?

Me interesaba la música, y la guitarra en particular. Tenía dinero ahorrado y con 14 años me compré mi primer instrumento. Hasta que tuve 19 no pensé en dedicarme de manera profesional, y mientras terminaba mis estudios de delineación comencé a tocar en diferentes proyectos; en el transcurso de ese periodo tomé conciencia de que quería ser músico..

No obstante en su familia se escucha música y hay músicos.

En mi familia materna hay bastantes músicos, de hecho, mi tío fue baterista profesional, tengo su batería (una Tama de los 70) en mi estudio. Además, mi abuelo por parte de padre tocaba el acordeón, también la tengo. Supongo que algo habré heredado.

Con 17 o 19 años los gustos musicales no suelen inclinarse por el blues o el jazz. Lo habitual es seguir un proceso de asentamiento que se inicia, en lineas generales, por el pop o el rock. ¿Qué le llamaba la atención a usted?

Escuchaba todo tipo de música, sobre todo rock: Nirvana, Led Zeppelin, Pantera, Jimi Hendrix, The Beatles; flamenco, porque a mi padre le encanta; grupos vascos... Al comenzar a estudiar guitarra, me interesé por otros estilos, blues, jazz. Mis primeros discos de blues fueron “Witchcraft” de Johnny Guitar Watson y “False accusation” de Robert Cray. A partir de ahí fueron llegando Thelonious Monk, Stevie Ray, Miles Davis… Después de conocer este tipo de música, me he dado cuenta que las bandas que escuchaba en mi adolescencia, también bebían de estos géneros.

¿Qué aspectos de la música sobresalen en su oído de esas primeras aproximaciones a la música? ¿Qué repercute en el hecho de que crea que puede ser músico?

Era de los pocos del colegio que no sabía leer música, escuchaba a los compañeros de clase que tocaban la flauta dulce antes que yo y seguidamente la tocaba de oído. Recuerdo tener facilidad para aprender los primeros acordes y diferentes técnicas, y siempre me ha gustado cantar; tenía muchas ganas de aprender, que es lo más importante a la hora de estudiar cualquier disciplina.

Pasa inicialmente por las manos de algunos profesores, como el hernaniarra Roberto Yaben y el donostiarra Jorge González, desde hace tiempo docente como usted.

Nunca pensé que me dedicaría a la docencia... Desde hace 10 años trabajo en la escuela Doinua de Legazpia. Es una labor que me gusta desempeñar, sobre todo con niños y adolescentes. Además, compaginar la faceta artística con la docencia es muy enriquecedor a nivel persona..

Entra como alumno en el exigente Musikene. Se sale sabiendo más, sin duda, pero ¿un músico aficionado al blues necesita tanto sacrificio y teoría frente a la pasión?

Formarse en un conservatorio superior es duro, recibes mucha información en muy poco tiempo y la carga lectiva es importante. Aprendí muchas cosas, pero también he tenido que desaprender muchas otras. Soy una persona muy emocional, intuitiva y visceral. En numerosas ocasiones los conceptos “matemáticos” fueron una barrera para mí. Me gusta tocar el jazz de Charlie Cristian, Bill Dogget, Bill Jennings, el que no se aleja da las raíces.

Sale de Musikene y quién es. ¿Qué queda del chico que escuchaba a Robert Cray con su blues dulce y melódico?

Al terminar los estudios, tenía más claro aún hacia dónde me quería dirigir… El blues es un modo de vida. Entre semana, y si no estoy de gira, me despierto a las 6.15 para ir a mi estudio y practicar, componer… No he perdido las ganas de mejorar y aprender. Por cierto, ¿quién te ha dicho que escuchaba a Robert Cray? Jeje.

Ha tocado con muchos músicos, ¿la diversidad enseña y/o contamina, y/o enriquece...?

Te hace crecer, sobre todo cuando tocas con músicos con más experiencia. Aunque trabajar con la misma formación, también te hace evolucionar y profundizar en tu sonido.

Con todo, ¿su grupo más personal es The Romanticos?

Sin duda es mi proyecto principal. He trabajado en él desde el año 2009. Hemos “rodado” por toda la península y participado en muchos festivales del género. Últimamente, he estado componiendo para mi trío de órgano algunas canciones, y trabajando el repertorio para los conciertos en acústico/solitario. He trabajado para sentirme bien conmigo mismo estos últimos tres años. Ha sido una época de mucha actividad artística y muy rica a nivel emocional, de ahí nace el título del disco.

Es un álbum de blues con un tramo de swing y algún tinte jazzy como «Get your love» o «Sad but true», muy caliente y excelente composición.

“S.B.T.” quizá es el tema con más gumbo de todo el disco. “Get your love” es una canción que recuerda a la era dorada del swing (finales de los años 20, principios de los 30), aunque interpretada a trío, a diferencia de la legión de músicos que forman una Big Band. Los temas que componen el disco son diferentes entre sí, a pesar de ello siento que es un trabajo coherente. [El gumbo es un comida de Nueva Orleans traída por los primeros africanos que llegaron a Luisiana]

Resulta llamativo «Down low», ya que a pesar de su sencillez es de una estimable eficacia rítmica.

Sí, es un tema “sencillo”, repetitivo, en un acorde… Un amigo me comentó que la canción la pareció “enfermizamente obsesiva”. Si se escucha solamente la guitarra, es un riff muy en la onda del “Boogie chillum” de John Lee Hooker.

Es meritorio componer y no dedicarse a la verbena blues comercial y sobada.

 

Lo tengo claro, cuando toco un directo, lo defiendo con mi propio repertorio. Es la manera más real de comunicar al público cuál es tu mensaje. Evidentemente, alguna vez toco diversos clásico. Pero por norma, no hago versiones con The Romanticos.

 

HOMENAJE


«Tengo que admitir que ‘You took my little heart’ es un guiño a una composición de los ochenta de Duke Robillard, “Too hot to handle”. ¡Eso sí que es cantar y tocar bien la guitarra!». Robillard es un estimado guitarrista estadounidense de blues, swing y jazz.
Lo tengo claro, cuando toco un directo, lo defiendo con mi propio repertorio. Es la manera más real de comunicar al público cuál es tu mensaje.