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el niño de las barricadas


Iturria: Torre del Aire (Revista de cultura y arte)
Eguna: 2017/03/05

Jimmy Barnatán fue a los once años Gavroche, “el niño de las barricadas” de Los Miserables, el musical basado en la obra de Víctor Hugo, que en 1992 subieron al Teatro Apolo de Madrid José Tamayo y Plácido Domingo. Tenía once años. Ese hecho, decisivo en su trayectoria, anticipaba sus dos grandes pasiones: la interpretación y la música; como él explica, “un veneno inyectado en casa desde la infancia: el cine, la literatura, las artes plásticas”.

En aquella casa estaban presentes de manera continua “el jazz, el blues, el rithm&blues, también el tango; una imaginería cultural norteamericana”. Sus padres marcaron el aprendizaje. Marcos Ricardo Barnatán, crítico de arte y escritor; Rosa Pereda, periodista. También los amigos de la familia: Guillermo Cabrera Infante, María Kodama, mujer de Borges, los autores del boom latinoamericano.

Jimmy recuerda con especial afecto al escritor cubano y reproduce, imitando su tono caribeño y orondo, la conversación que mantuvo con Fernando Trueba: “Este muchacho es muy natural. Tú le tienes que hacer una prueba, porque se tiene que dedicar al cine”. Por eso, sonriente, Jimmy asegura que “él fue mi padrino cinematográfico”.

En ese entorno su abuela aportó otros aspectos definitivos. Jimmy vivió con ella en Nueva York, “el paraíso de la infancia” que marca definitivamente su arraigo en la cultura norteamericana. Con ella quedó deslumbrado por los coros de godspell de las iglesias a las que acudían. Con ella surgieron momentos inolvidables como su primera actuación, a los 15 años, “en una iglesia chiquitita de Harlem” o las que vinieron después: “mis primeros blues los interpreté en una jam session en Arthur’s Tavern, en Grove Street, en el West Village”.

 

Imagen: VikPamNox. lagramoladekeith

El camino

No habría marcha atrás. La interpretación, la música, la literatura se han alternado en sus intereses y a través de ellas ha expresado sus propias experiencias personales, las de un tipo vital, inquieto, que se transformaría en el imaginario de quienes le fueron conociendo como representante de “un macarrismo ilustrado, que es un término que me parece divertido”.

En eso influye su trayectoria actoral. La televisión y el cine le ofrecieron popularidad gracias a series como Al salir de clase o Los Serrano, a sus intervenciones en varios Torrente y en películas de Álex de la Iglesia o Daniel Monzón; en otras de David Trueba, Manuel Gutierrez Aragón. Y más. Dirigió cortos, protagonizó otros, participó en numerosos proyectos audiovisuales.

Entre unos y otros fueron apareciendo sus novelas: Atlas (Trama editorial, 2005), Azules en Nueva York (La Esfera de los Libros, 2012) y La Chistera de Memphis. (Huega&Fierro, 2016). Ahora tiene otros proyectos.

La música le ha ido reclamando cada vez mayor atención. En sus comienzos, con el grupo Caronte Ferry. Luego, con San Telmo Blues Band, llegó su primer disco (Black note). Después, con Back Door Band grabó After the blue time. Y al fin, The cocooners, el grupo en el que ha encontrado “una complicidad extraordinaria, una auténtica fratría”. Suyos son  Room 13, Motorclub y el reciente Bourbon Church, presentado el 16 de marzo de 2017, y con el que Jimmy y su banda recorren España tras el estreno: Salamanca (17 de marzo), Valladolid, Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada…

Ida y vuelta

Atrás quedan las primeras influencias del jazz clásico: Lionel Hampton, Ella Fitzgeral, Louis Armstrong y “la referencia permanente, en cuanto a composición, de The Doors, la interpretación de tipos como Morrison y todo el rithm&blues, el funky, James Brown y tantos; también el folklore yanqui, el country y la música del sur, Nueva Orleans e incluso el blues tropical…”.

La influencia norteamericana es obvia. La española o la latina se esconde o aparece más acallada, aunque reconoce las aportaciones de “Loquillo, de los Burning, de MClan en mi vertiente más rockera”, una tendencia que se acusa especialmente en su Bourbon Church.

En este último trabajo discográfico “los temas pasan por muy diversos géneros: el blues, el soul y el rock al uso, pero todos encuentran su unidad en las Cocooners, un formidable coro, y en mi voz”. Ese es el elemento más novedoso: “un coro de mujeres que integran las mejores voces de Cantabria y casi de España, que ha adaptado su formación vocal y coral a un godspell casi reinventado”.

Y así el músico que escuchaba a los clásicos del jazz y se sintió conmocionado en las iglesias de Harlem se reencuentra con su banda, la de los tres últimos discos, y descubre un coro inédito de voces femeninas que dialogan con un intérprete y compositor interpelado por la fuerza del rock.

En ese camino de ida y de regreso aparece otro elemento central: “Este es el trabajo musical más influido por mis orígenes cántabros: de allí somos todos los de la banda, los Cocooners, y lo es este coro de godspell adaptado de las Cocooners. Y hemos grabado en los estudios Boometer, de Javeta López Jato, Cabezón de la sal… Una experiencia inolvidable”.

Sin parar

Jimmy y su banda se muestran muy satisfechos con los resultados de la grabación y quieren reivindicar con ella “el buen momento por el que pasa esta música, este género, en España. Su menor visibilidad con relación a otros se debe exclusivamente a que los grandes medios se han olvidado de nosotros, pero en este país esa música está muy viva. Hay músicos muy jóvenes y muy buenos. Y así se reconoce fuera. Ahí están A Contra Blues o los Travelling’ Brothers Big Band, o el reconocimiento a dos agrupaciones españolas como mejor banda europea de blues hace dos y tres años”.

Otros hechos le corroboran. Jimmy y los Cocooners se encuentran en gira desde enero y tiene contratos firmados hasta octubre. “Sólo hemos parado un fin de semana. Nuestro público está muy vivo, puede ser un poco hermético, pero es muy fiel. Y hay detalles que lo explican: a veces en un concierto en Vigo encontramos a personas que conocimos en Cádiz. Maravilloso”.

Pese a que la música le reclama de manera permanente, Jimmy Barnatán no descuida los otros venenos incubados desde su infancia. De hecho, aparte del nuevo proyecto editorial en el que está embarcado y del que no habla, prepara un montaje de La cabeza del Bautista, de Valle Inclán, producido por El Desván Producciones, agrupación extremeña, con compañeros de reparto como Pepa Gracia, Francisco Blanco y José Lucia. Jimmy ejercerá ahí de narrador mientras los Cocooners, en directo, impondrán el contrapunto musical al texto.

Apuesta sin fronteras

Las diferentes expresiones artística se interrelacionan. Así fue desde el principio. Y así lo será cuando, concluida la actual gira, Jimmy, los y las Cocooners constituyan la nueva iglesia, su Borbon Church definitiva. Lo anuncian para el próximo año: Jimmy Barnatán se convertirá en el sacerdote de un templo laico, a imagen de los que él conoció en las pequeñas iglesias de Harlem, y desplegará un ritual entreverado con grabaciones radiofónicas, en torno a la  noche, el humo y el alcohol, a la hipocresía de la sociedad y a la necesidad de una nueva liturgia. El sermón profano dará nuevo sentido a los once temas del disco.

Algo similar apuntaba su Room 13, donde actores como Álex Angulo o Adriana Ugarte ponían voz a un guión que entrelazaba las canciones de aquel álbum. Relato, interpretación, música, texto, imagen, comunicación; es decir, Jimmy Barnatán, en camino, de ida y vuelta, sin parar. Los orígenes se encuentran al final, reivindicando la búsqueda por senderos diversos para descubrir el valor de ese eclesticismo, siempre fiel, más allá del estilo y por encima de todo, al género, a una opción que aúna  el gozo y el desgarro, la decepción y la broma, el rostro negro de un niño blanco, la radicalidad y la empatía.

Imagen: lagardeideas

Nota

Jimmy Barnatán participó en 2015 en Las Hurdes, tierra con alma, un documental que regresaba, 82 años después, al territorio geográfico y simbólico de Las Hurdes, tierra sin pan, de Luis Buñuel. En él Jimmy ejerció como actor, periodista o presentador, y compositor e interprete de la banda sonora. El tema central, Back way home, se incluye en Bourbon Church. También allí se alude al regreso, al reencuentro, con lo que está más allá de la luz y de las sombras.

Pues bien. Aquel documental, en el que también participó Adriana Ugarte, lo firmaba el mismo firmante de esta reseña. Que conste, por si acaso y porque el lector tiene derecho a conocer determinados entresijos de lo que se le ofrece.

Jesús M. Santos