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Este disco es una manera de plasmar momentos importantes de mi vida

El saxofonista navarro Iñaki Rodríguez presentó ayer «Burbuja» (Errabal), su primer disco como solista. El trabajo -dedicado a su hija Claudia y apoyado en recuerdos y personas queridas- está formado por nueve piezas, de las cuales siete están compuestas por Rodríguez. En él encontraremos ecos de John Coltrane o Dexter Gordon, de blues y, cómo no, de jazz contemporáneo.


Iturria: Gara
Eguna: 2013/04/10
Iñaki Rodríguez

Saxo tenor y compositor

 

Alvaro HILARIO | IRUÑEA

El saxofonista navarro Iñaki Rodríguez presentó ayer en Iruñea «Burbuja», su primer disco como solista. Del mismo, el crítico de jazz Pablo Sanz dice que «tras la primera escucha se siente esa verdad musical desnuda, completa, necesaria». Alejandro Mingot (guitarra), Xan Campos (piano), Luisa Brito (bajo), Iago Fernández (batería) y Jorge Abadía (guitarra) son los demás músicos que participan.

¿Qué encontraremos en este su primer trabajo?

Este primer disco no es más que una fotografía de un momento concreto de mi vida, de un instante sonoro. Al fin y al cabo la vida evoluciona constantemente y cómo no nuestra manera de verla y sentirla... La música, para mí, va indefectiblemente unida a este hecho y este disco es una manera de plasmar momentos importantes de mi vida, sobre todo después de terminar mis estudios de jazz en Musikene. En este intervalo de tiempo, han pasado muchas cosas y he evolucionado como persona y como músico. Es bonito ver cómo temas surgidos de momentos muy distintos se convierten en un trabajo que fluye de una manera muy orgánica. Estos temas tratan de mis vivencias, las alegrías, las penas, la familia, los amigos, miedos, las metas... son al fin y al cabo canciones que pretendo plasmar de la manera más honesta posible y que para mí suponen mirar hacia adelante con la cabeza puesta en nuevas composiciones, nuevos retos y proyectos.

Este trabajo ha llegado en un momento muy importante en mi vida, que es la paternidad y creo que ha sido como el momento perfecto para crearlo; el disco está dedicado a mi hija, Claudia. Todos estos temas han sido creados pensando en las personas que yo quería que los tocaran y, por suerte, tengo unos amigos enormes como personas y como músicos que han hecho que el resultado final del disco sea redondo. Agradecer a Luisa, Xan, Iago, Alejandro y a Jorge todo su trabajo, el cariño y las ganas que han puesto en todo momento. La presentación de este trabajo en público está en el aire y a la espera de que pueda presentarlo en alguno de los ciclos de jazz de Euskal Herria.

Además de Coltrane, ¿qué otros jazzmen le «inspiran»?

Resulta complicado elaborar una lista completa, pero recuerdo mis inicios, escuchando y transcribiendo melodías de Charlie Parker, me encanta Lester Young, Coleman Hawkins, Sonny Rollins, Dexter Gordon, Stan Getz, Lennie Tristano, Jim Hall, Los Messengers, Duke Ellington, Chris Cheek, Lee Konitz, Kurt Rosenwinkel, Mark Turner y, sobre todo, me inspira compartir la música con mis amigos y grandes músicos que hay por tierras navarras y fuera de ellas.

Parece ser que es uno de los pocos músicos de jazz vascos que no vive en Barcelona. Además, en el disco trabaja con músicos gallegos. ¿Podría explicarnos algo de todo esto?

Durante mi estancia en Musikene comencé a trabajar en el Conservatorio Profesional de Pamplona y es un trabajo que me gusta, me llena, pero sobre todo me permite vivir de la música. Vivir exclusivamente de tocar no es nada fácil y menos si tienes familia. Actualmente el panorama en Euskal Herria está cambiando mucho y hay excelentes músicos que han optado por desarrollar su trayectoria profesional y echar su ancla aquí. Entre mis proyectos, trabajo en un noneto (Noneto Nonato) dirigido por Alejandro Mingot con músicos navarros increíbles, la Broken Brothers Brass Band, con la que hace poco presentamos el disco «The Life We Diserve» con Errabal también, un grupo tributo a los Jazz Messengers, un trío de cool jazz, un proyecto de soul... Con esto quiero decir que, si uno es inquieto y activo, no es tan importante si está en Barcelona, en Nueva York, en París o en Pamplona. Creo que esta tierra tiene grandes músicos y cada vez va a más. En unos años vamos a ver un crecimiento importante si se apoya un poco a los artistas y se mueve un poco más la escena. También pienso que la inclusión en las enseñanzas medias del jazz y la música moderna haría revitalizarse la escena mucho, ya que tendríamos a jóvenes con formación muy importante a edades tempranas y esta savia joven y esa energía es la que necesita la música. Por otra parte, el vivir en Euskal Herria no quita para desarrollar proyectos con músicos de otras ciudades. En cuanto al disco, Luisa, Alejandro y Jorge residen en Navarra y Iago y Xan son gallegos. A todos nos une la música y una amistad de hace unos cuantos años ya, lo cual hace que las distancias se reduzcan cuando se trata de tocar juntos y compartir la música.

Se da importancia a los grandes festivales, pero son escasos los locales donde hay actuaciones o programación estable.

En Pamplona, con esfuerzo, hemos ido consiguiendo que se vayan haciendo cosas en algunos locales. El Garazi, por ejemplo, programa cada martes conciertos y jams de jazz de gran calidad. Por otra parte, un buen trabajo está haciendo el Nicolette Club de Ritmo los miércoles, programando y apostando también por músicos de aquí, La Hormiga Atómica... Clubes como La Hacería, en Bilbao, hacen un gran trabajo también: apuestan por músicos de la tierra y mantienen la esencia de club. El éxito de estos proyectos se consigue con amor a la música y confiando en los músicos y su buen hacer. Cuando todos reman en la misma dirección, el barco sale a flote y más ahora con la que está cayendo... Estos locales están haciendo verdaderos esfuerzos por seguir programando y nosotros por que nos programen, aunque sea por precios bastante inferiores a los que se pagaban hace unos años. Un bar con un aforo limitado hace un esfuerzo por programar, en ocasiones sale rentable y en otras no; en cualquier caso, el músico gana muy poco, pero es una manera de mostrar tu arte al público y sentir ese calor. Es encomiable la labor que hacen los bares, pero creo y siento que deberíamos tener espacios donde poder mostrar nuestro arte, donde existan unas condiciones para el oyente y el músico óptimas. Veo a amigos músicos excelentes con discos bajo el brazo y sin posibilidad de mostrarlos en público porque no se les da la oportunidad. Existen cantidad de salas de cultura equipadas con condiciones estupendas, que son perfectas para acoger esta música.