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Cuando tocamos surge una química especial de los universos mentales del trío

Resulta mareante pensar si este «Santa Rosa» (Gaztelupeko Hotsak) u otro disco anterior son lo máximo de Capsula, son ya muchas referencias, pero alguna entidad susurra al oído que es complejo hallar trece canciones, más bonus, tan densas, impactantes y diversamente rockeras.


Iturria: Gara
Eguna: 2016/05/03
MARTÍN L. GUEVARA Y CONI DUCHESS

GUITARRA Y VOZ. BAJO Y VOCES.

 

Pablo CABEZA|BILBO

Capsula es un trío que lleva acumulada tanta experiencia que toma la aparente rigidez del rock del rock y lo transforma en una experiencia dúctil sin perder ni origen ni pasión. “No contestas” podría ser líder en un disco que fluyera en esa misma corriente y les quedaría un &bs;álbum tipo Cramps espléndido. Pero se sabe que no lo harán, que su horizonte es convexo, propicio para el cambio, pero sin perder la esencia: ser horizonte. “Tierra girando” es un corte space-rock con sicodelia. Podría ser otro punto sobre el que dar vueltas, pero Capsula está en el universo para ser planeta y girar alrededor de quien quiera, siempre que su color sea rockero, rojo puro. Por eso “Hikikomori” es un trote por el desierto de cualquier cuerpo celestial incandescente. Quizá por eso “Santa rosa” podría ser la banda sonora de un viaje a bordo de la nave nodriza o la canción de fondo de un western viajero al estilo “Blueberry” y su chamán. O “You are part of the sun”, muy flipante.

Capsula son lanzados por la batería de Guanche, que toma el papel de combustible. Coni Duchess equilibra con sus redondas notas, encajadas con la precisión de una ingeniera, aportando además una segunda voz que es luz. Al frente despliega su fuerza Martín L. Guevara, que lo sabe todo sobre guitarras, rock, estilo y perfiles propios aún basándose en la historia de sus referentes, que los tienen e imita sin que nada sea lo mismo ni parecido. Por eso las mencionadas composiciones o “Moving mutant” son tan de otros como exclusivas. Una paradoja que Capsula lleva resolviendo con acierto desde su existencia.

“Santa rosa” es ese triángulo mágico de la portada, la nube que viaja agrupada o dispersa, el ojo que todo lo sabe, las lágrimas que permiten que la simiente crezca. La tormenta y el sol. Y todo sobre fondo rojo, el fuego regenerador.

Capsula podría tender a canciones de largo minutaje, dejarse llevar, sin embargo, prefiere aprovechar el espacio y diversificarse en cortes de tres minutos. La situación permite versatilidad, ser más. Y llegar a versionar “Ikusi”, de Delirium Tremens, «por deuda con el euskara y aprecio al grupo».

Llevan conectados a la música muchos años y con extrema intensidad. ¿Cómo va la balanza entre esfuerzo y compensación en una parcelan de la vida o del trabajo donde el premio se rifa, en la mayoría de las ocasiones, y no se otorga?

Estamos muy agradecidos y satisfechos con lo que nos toca. Nuestro motor es la pasión, y si esa pasión por lo que haces te permite desarrollarte como músico y como persona, la batalla está ganada de antemano. Somos consientes y vivimos muy de cerca las vicisitudes de la profesión. Pero el llegar a cada ciudad y saber que te espera gente a la que le gusta tu música es la recompensa más grande.

La ambición sin perder el rumbo ni ninguna zona de la cabeza les ha llevado a producciones con John Agnello y Tony Visconti, dos nombres históricos. ¿Buenas decisiones ahora que se autoproducen ustedes tras la suma del aprendizaje?

El haber trabajado codo a codo con éstos genios es un aprendizaje que ha moldeado su huella profunda en el sonido de Capsula. También el haber podido compartir vivencias con ellos nos dejó grandes enseñanzas en lo personal. Nadie duda de las capacidades de Agnello y Visconti en sus facetas de exploradores del sonido. Su experiencia y sensibilidad son únicas. Lo que la gente no conoce tanto es lo importante que han sido para nosotros en lo personal. Maestros del estudio de grabación, pero sobre todo maestros de la vida. Tipos que siempre nos empujaron un paso más allá a la experimentación, y nos enseñaron que lo más importante para descubrir formas de expresión es no tener miedo. Donde el temor a ser tú mismo se desvanece donde aparece el verdadero arte. Además del aprendizaje en el aspecto humano, tuvimos la posibilidad de absorber diversas perspectivas de cómo encarar el estudio de grabación. Esa experiencia fue básica para hallar un proceso donde las canciones de “Santa Rosa” mantuvieran la espontaneidad desde el momento de la composición hasta grabar el último arreglo.

De su historial nadie les quita que Visconti haya producido, entre otros, a David Bowie. Más aún, en la biografía inglesa de Visconti no se omite su trabajo con Capsula.

Hace unos años no nos hubiéramos creído si nos decían que Tony nos produciría. El formar parte de sus trabajos es un honor y una obligación muy grandes para nosotros. Que nuestro trabajo esté en el mismo libro donde figuran los nombres de héroes como T. Rex, Bowie, Iggy Pop, Thin Lizzy o Morrisey da un poco de vértigo, pero es algo que vamos asumiendo. Ya es parte de la historia del grupo. Los sueños están para que sean cumplidos.

A su estudio de grabación, Silver Recordings le extraen un rendimiento extraordinario, no ya por «Santa Rosa», sino por otros discos ajenos.

Sentíamos la necesidad de tener nuestro propio espacio, nuestro laboratorio de sonidos y canciones. Para ello pasamos los últimos dos años construyendo nuestro propio estudio de grabación en Bilbao. Durante la construcción, ya sabíamos que el estudio debía ser un instrumento en sí mismo, que funcionara como un ser vivo. También que se adaptara a nuestra manera de trabajar, donde lo importante suele ser la inmediatez desde que tienes una idea hasta que la grabas. Ya llevamos catorce discos grabados desde el año pasado y este de otros grupos y los resultados nos sorprenden cada día.

«Santa rosa» posee una letra como muy jipi o idealizada.

El nombre de "Santa Rosa" lo elegimos por una tormenta muy famosa en Latinoamérica. Tiene que ver con la electricidad tormentosa de las canciones del disco y a la vez es un pueblo imaginario donde las mujeres hacen rituales de invocación de los fenómenos de la tierra. Todo desde una visión sobrenatural y onírica.

La cultura impregna, la personalidad la distribuye sabiamente.

Siempre que nos ponemos a tocar, surge una química especial de los universos mentales que maneja cada uno de los tres. De allí las combinaciones infinitas que salen. Hay referencias que son clave para los tres. Marc Bolan, MC5, Stooges o los Who siempre aparecen, pero cuando pasan por nuestro filtro se transforman en un ente completamente distinto.

 

Iggy Pop es el punto de partida y la meta. Tuvo que luchar contra sus demonios y eso mismo convertirlo en su obra. Está en la cúspide de nuestro altar.

El punk primigenio de la Costa Oeste es clave para entender algunas de las canciones de «Santa Rosa», en grupos con X o los Dead Kennedys. Y el r’n’r.