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Euskera y jazz casan muy bien, suena muy suave


EL CORREO 18-03-2003

**La cantante, que se inició en la música dentro de la canción protesta, ha publicado su tercer disco de jazz, 'Gorri isila'**

YOLANDA VEIGA/BILBAO

En un momento en que los derechos eran privilegios, Miren Aranburu fue junto a Txomin Artola, Gontzal Mendibil o grupos como Itoiz y Errobi, una de las voces euskaldunes de la canción protesta. A la par que se produjo el cambio, Miren buscó otro tipo de expresión musical. Nada le atrajo lo suficiente y encaminó su carrera hacia los medios de comunicación. Dobladora y durante unos años rostro de ETB, Aranburu se reencontró con la música hace casi una década. Su apuesta era arriesgada y, aunque minoritaria, la intérprete ya ha sacado a la venta Gorri isila, su tercer trabajo de jazz en euskera.

De la canción protesta al jazz. ¿Cómo se produjo este giro?

En los ochenta conocí al saxofonista Jean Louis Hargous. Él hacía música electroacústica y aunque aquello al principio me sonaba a chino aprendí a conocer una música diferente, un concepto distinto al que tenía. Yo había oído algo de jazz pero no lo había escuchado y hasta entonces para mí la música era una y era clásica, rock, pop o folk, nada más.

Pero no es la suya una voz negra.

Si hubiese tenido una voz así hubiera cantado jazz estándar, pero ni la tengo, ni puedo, ni quiero, así que he creado un estilo muy personal adaptando mi voz al idioma al jazz. El resultado no ha sido el jazz al que estamos acostumbrados, pero sí una creación nueva.

¿Por qué en euskera?

Es importante que se haga de todo en el idioma para que siga vivo, y desde este punto de vista el jazz en euskera es una aportación cultural interesante porque se está rellenando un hueco que hasta entonces estaba vacío. Además, euskera y jazz casan muy bien, suena muy suave y me gusta más que en francés o en alemán, aunque indudablemente el jazz en inglés es fabuloso.

¿No era ésta una apuesta arriesgada?

Absolutamanete, porque ni había ni hay un movimiento en torno al jazz, no hay crítica y seguimos siendo unos perfectos desconocidos. Pero lo hacemos porque nos apetece y porque la cultura es lo más grande que tenemos.

¿Qué dificultades ha encontrado para producir los discos?

El jazz en euskera no da dinero y por eso las grandes compañías discográficas no están interesadas. El segundo trabajo lo sacamos en Internet y las ventas provenían principalmente de países como Japón, Canadá , EE UU, Egipto y Alemania. Y afortunadamente ahora hemos dado con Gaztelupeko Hotsak, que son una gente maravillosa que creen en la cultura, dé o no dé dinero, una especie de mecenas que han sacado un sello para potenciar el jazz.

¿Qué sucede cuando se suben a un escenario?

El jazz es una música agradable y en el peor de los casos tampoco molesta, ja, ja, ja Aunque sabemos que no atraemos a multitudes, la gente ha respondido muy bien. Hemos tocado en fiestas de Bilbao, en Pamplona, Baiona y hemos quedado muy contentos.

¿Está el jazz en peligro de extinción?

El jazz nunca estará en peligro de extinción, pero el jazz en euskera es tan sólo un bebé que no sabemos si crecerá o no, porque sigue sin haber nadie que se anime a hacer lo mismo y no hay conciencia para potenciarlo.