Mal de Ojo regresan con su cancionero abierto y mestizo
Mal de Ojo regresan con su cancionero abierto y mestizo
Texto: Arturo García
La banda edita Mestijaia, 15 nuevas canciones de folk rumbero
El grupo guipuzcoano Mal de Ojo regresa al panorama musical con su sexta entrega en diez años, Mestijaia (Gaztelupeko Hotsak), una grabación ecléctica donde la banda que lidera Adrián Pérez vuelve por esos fueros mestizos que fusionan rumba y folclore euskaldun que supo patentar la banda, hace ahora, una década.
Mestijaia ofrece 15 cortes donde el grupo vuelve a reivindicar sus señas de identidad musicales: canciones bilingues grabadas en castellano y euskera al servicio de rumbitas, boleros, pasodobles y ritmos calientes abordados con ausencia de prejuicios donde rumberas guitarras españolas y el son caribeño se mezclan con voces de bertsolaris como Jon Maia.
Adrián Pérez introdujo las nuevas canciones como una colección de «historias breves, fotografías, vida nocturna y mensajes de amor que se infiltran por debajo de las puertas». El líder de la veterana formación destacó que el nuevo disco no olvida que es fruto de lo que bautizó en su día como «euskal-labela», una etiqueta bastarda dirigida a divertir y divertirse con música abierta y amistosa.
El grupo, que no sabe si definirse como «banda con tablas o de tablao», aspira a hacer llegar al público una propuesta artística que abandona con este disco el amateurismo y la autogestión para fichar con un sello discográfico profesional, Gaztelupeko Hotsak, decisión que no les ha supuesto muchos quebraderos de cabeza. «La autogestión está muy bien porque demuestras que se pueden sacar adelante trabajos por cuenta propia, pero eso conlleva handicaps que queman y desgastan: intentas llegar a todo y no llegas a nada», afirmó.
El grupo autoprodujo los cinco disco anteriores, apostando por un concepto musical, el mestizaje, que hace una década resultaba transgresor en una sociedad «donde hacía falta movimiento», aunque ahora esa etiqueta parezca natural y «haya sido asumida por todos». Para Pérez, algo que hace 10 años empezó como un juego, «quizás agresivo, le hemos dado la vuelta con los años y se ha normalizado ahora».
El grupo justificó su abandono de los circuitos alejados del profesionalismo. «Si algo tenemos claro es que si no hubiera ahora detrás un sello como Gaztelupeko, esta historia se habría acabado. Demostramos que se puede grabar por cuenta propia, pero eso trae consigo una dinámica dura respecto a otras obligaciones personales y trabajos paralelos».
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