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JON URRUTIA | El pianista errante


El sobresaliente jazzman vizcaíno presenta su debut, entre el bop y el latin, hoy en el festival Debajazz

ÓSCAR CUBILLO

Nuestro protagonista de hoy es un pianista fuera de serie que ha sabido enlatar en disco su discurso jazzístico desbordante, como hemos comprobado en sucesivas y siempre placenteras audiciones de su debut oficial en solitario, Home Made (Gaztelupeko Hotsak). Nos referimos al gorliztarra Jon Urrutia Monnot (es que soy medio gabacho, apunta señalando a su segundo apellido), quien, a pesar de su facilidad instrumental lustrada en la Sorbona y Berklee (por citar únicamente dos hitos de su extenso currículo), tiene sólo 29 años (*buf, ¿tantos ya?, se queja el interesado) y se gana la vida en Barcelona. Vivo aquí y voy tirando dando bolos e impartiendo clases*. Jon Urrutia es un instrumentista profesional que divide su tiempo en numerosas ocupaciones y que no tiene un horario fijo ni para acostarse ni para levantarse de la cama. *Bueno, depende del día. Imparto clases dos días y medio semanales, y entonces me toca levantarme pronto. El resto del tiempo estoy estudiando, ensayando con peña o tocando con cualquiera que se deje caer por las jam-sessions, si es que no estoy de bolo. Tiempo libre, me queda poquito*.

En su vida, antes que el jazz, primero fue el piano. *Empecé con las típicas clases de solfeo cuando tenía cinco o seis años aproximadamente. Luego llegó el piano. Hice solfeo en el conservatorio de Bilbao y recibí lecciones de piano con diversos profesores. Pero no todo era severo academicismo. También solía cantar con la guitarra temas de Jimi Hendrix, Beatles, Lou Reed o Deep Purple. Luego, a los 18 años, decidí ir a Arhem, Holanda, al College For The Arts, para profundizar el estudio del piano, en la especialidad de Jazz-Música Moderna. Ahí empezó toda la aventura*.

El grácil Jon enumera sus influencias y músicos favoritos de corrido, y seguramente que se deja alguno en el tintero: *Wheather Report, Jon Lord (hombre, el de Deep Purple), Jobim, Ernesto Lecuona, Chopin, Bach, Debussy (sí, a veces se nota la impronta de la clásica en su repertorio), Irakere, Egberto Gismonti, Bill Evans, Herbie Hancock, Chick Corea, McCoy Tyner, Keith Jarret, Danilo Pérez, Chano Domínguez, Kepa Junkera, Serge Gainsbourg...*.

Una panoplia muy variada. Tanto como los grupos por los que ha pasado, las grabaciones en las que ha participado y las maquetas que ha grabado. Evoca Urrutia: *Empecé tocando en grupos locales de rock a los trece o catorce años. Tocaba los teclados, la guitarra y hacía coros. Mi primer grupo fue T.M.F., The Morrison’s Firemen, que más tarde se convirtió en los Painkillers*.

Urrutia subraya que *he tenido la suerte de colaborar con músicos muy variados y de muchos países del mundo, desde Oscar Stagnaro, Giovanni Hidalgo, Aquiles Baez o George Garzone, hasta Calle Caliente, Guere, Jon Robles, Víctor y Juan de Diego. Sobre todo son artistas de jazz, vertiente latin: salsa, brazilian, cuban...*, peca de anglicismos el internacional gorliztarra.

Jon Urrutia, modesto y dubitativo, dice que tampoco he grabado tantos discos oficiales y destaca el de Conjunto Manquetilla, una big band de salsa, latin y jazz; Brazilian Groove Connection, grabado en Alemania con estudiantes de Berklee, el Entzun de la soulera vascoguineana Afrika, o Anhelo, de la bilbaína Malu Garay. Para más datos, el hombre del piano no duda en requerir que demos publicidad a su página web, y eso está hecho, pues no faltaría más: jonurrutia.com.

Primer disco oficial

Sin embargo, maquetas asegura haber grabado *cientos, ya te puedes imaginar. Destacaría un proyecto que tengo encajonado desde hace hace ya cuatro años y que es el Bilbao Blues & Melasón que grabé en Boston en formato de ocho pistas de ADAT y HI-8*. Ah, que no se nos olvide informar que Home Made es el primer disco oficial español del pianista, pues Latin & Blue, registrado en Berklee, sólo se editó en USA, y el ahora mentado Bilbao Blues permanece inédito.

El caso es que este pianista de largo currículo se las vio muy duras para conseguir un contrato discográfico. Menos mal que dio con Gaztelupeko Hotsak, compañía que siente especial querencia por el blues y el jazz. *Hablé con otros sellos, aunque el panorama a nivel nacional no está para echar cohetes -confiesa Urrutia-. Las ofertas para grabar música instrumental, sobre todo viviendo en Euskadi, son pocas. Hay que moverse por fuera, sobre todo en Madrid y Barcelona, y conocer a los músicos de renombre*. Él ya conoce a varios, del pueblo pero con proyección, como el baterista Borja Barrueta y el saxofonista Santi Ibarretxe, que colaboran en Home Made.

Este debut es digno de encomio por muchas razones: sentimiento, variedad, técnica, sonido, composición... Un joya con jazz cool y sincopado de sustrato latin (Rhythm Maedley), elemento latino que se torna exuberante en colusiones con el aire brasileiro (*Sous sleur d’epine* agradaría a Wagon Cookin a pesar de su sonido orgánico; *Wally’s Memories* es una colusión de acid jazz y bop con los dedos del pianista volando por los marfiles) o cubano (Bittersweet suena al culto Bebo Valdés). Además, hay un españolismo a lo Manolo Sanlúcar / Chano Domínguez (La perla del estrecho), acercamientos a la clásica (Michel), y un par de pinceladas blues (Blues Magoos, con el clasicismo de Bud Powell).

Es un disco estupendo, homogéneo, nos atreveríamos a firmar que magistral. Mucho mejor que el recital en que lo presentó ante la sociedad vascongada durante en el pasado Festival Internacional de Jazz de Getxo, al que acudimos espoleados por este digipack que ha conseguido atesorar una magia eterna, por clásica e internacional. *Pues el disco lo grabamos casi sin ensayar los temas -se resta mérito Urrutia-. Tiramos bastante de overdubs, regrabaciones de voces, percusiones, saxo y flauta, ya que lo grabamos en el salón de casa y no era posible juntarnos todos a la vez, por tiempo y pasta. Y concluye: Me hubiera gustado poder ensayar más, pero no quería esperar otro año para editar algo. Además, es el pez que se muerde la cola: sin disco no entras en el circuito de ciertos bolos*.

Agenda repleta

Jon Urrutia ya posee tajeta de presentación lujosa, y no sólo por eso participará hoy en el primer festival Debajazz (Deba, 22.30 horas, Cine Zubeltzu, precio popular), que en la comarca del Deba ofrece a lo largo de este mes una serie de bolos en los que también participan *Víctor De Diego* (mañana, Eibar), Tres Hombres (Elgoibar, día 19) e *Iñaki Salvador* (Soraluze, 20).

Urrutia pugna por compaginar sus clases y la agenda de conciertos. *Llevo unos seis meses en Barcelona y estoy empezando a currar en varios proyectos. He montado un cuarteto nuevo que mezcla jazz, pop y hip-hop junto a Bruce Arkin, un tremendo saxofonista recién llegado de Nueva York y con el que espero grabar un disco en cuanto pueda. Este mes tenemos cinco bolos o así. A ver si la cosa va a más. Igual un mes no tienes nada, y al siguiente no paras. Lo de los conciertos es bastante irregular. En verano ruedas los proyectos con los que has grabado durante el año. Además, estoy montando un grupo más tropical con unos colegas, una mezcla de latin, brasileño y funk, pero todavía no tocamos por ahí*.

Acabamos con una pregunta comercial, la de si van jóvenes a los conciertos de jazz. *Yo cada vez veo más -defiende su terreno el ejecutante-. También hay que decir que el jazz engloba estilos bastante diferentes hoy en día. No es sólo el bop y el free, sino que se mezcla con rock, electrónica, samplers, pop, música clásica. Por ejemplo, Wagon Cookin sirven como muestra de esa fusión contemporánea*.
**El Correo - Evasión. 2004-11-12