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Damas y caballeros: rindámonos ante Family Folks


Iturria: Diablo Rock
Eguna: 2019/01/13

Parecía que el 2018 finalizaría sin mayores sorpresas entre las tradicionales celebraciones navideñas, balances y listas anuales, conciertos benéficos y demás lugares comunes habituales de estas fechas. Y cuando aparentemente todo el pescado estaba vendido, hizo acto de presencia este The Anvil Sea de la mano de Family Folks que, entre turrones y diversos brebajes espirituosos, nos alegró el final del recien terminado 2018 y el inicio de este 2019. Y eso, hablando a corto plazo. Porque este disco es de los de largo recorrido. Hecho y pensado para durar y perdurar en la memoria.

Family Folks no son precisamente unos recién llegados. Todo lo contrario. Tanto Rubén Xuarez como Bosco Hill atesoran un brillante currículum ( Foggy Mental Breakdown, Los High Sierras, The Last But One, etc.). Y pese a que en ocasiones la formación de la banda es cambiante por exigencias del guión, desde hace algún tiempo han encontrado cierta estabilidad acompañados de Jorge Lorre y Rufus El Guarro, dos excelentes músicos de sobra conocidos en la zona de Rias Baixas e impulsores a su vez de súper recomendables proyectos como The Wavy Gravies o Deadwood. Y si bien el dúo fundador del grupo se las apañaba perfectamente, con esta incorporación han ganado muchos enteros como banda. Ya en 2016 nos sorprendían con el buenísimo All The Lost Causes. Y ahora, dos años y pico después y tras muchos conciertos en los que veíamos que el grupo mejoraba a cada momento, vuelven con este superlativo The Anvil Sea, que viene a ser una especie de versión aumentada y corregida de su debut.

Hay quien piensa que Family Folks es un grupo (valga la redundancia) folk. Y sin ser una apreciación errónea, servidor discrepa. En mi opinión estamos ante una banda de puro rock . Es cierto que no hay distorsión ni exceso de electricidad pero no es menos cierto que gran parte del rock´n´roll se ha asentado sobre algo más que música y potencia. El espíritu está ahí. Y si a cada escucha nos vienen a la cabeza nombres como The Jacobites, Ronnie Lane, Dylan, The Byrds o Gram Parsons, creo que está todo dicho. No nos engañemos. Podemos tomar estos nombres como referencia pero no estamos ante una banda de fans tratando de copiar a sus maestros. En Family Folks, todo suena a ellos mismos. No inventan nada ni lo pretenden, pero imprimen su personalidad en cada canción.

Siempre partiendo de la base de que son temas muy trabajados, el disco nos muestra una versatilidad y una variedad que además de ser muy de agradecer, prueba que estamos ante una banda en un momento muy dulce que no solo ofrece muy buena música, sin prejuicios ni cortapisas, sino que además saben darle a cada tema el sonido que necesita. Un gran trabajo en el estudio tanto de producción como de arreglos, pero sin sonar en ningún momento pomposos o artificiales.

Desde el vibrante inicio con Land Of Gold And Fame, con el theremin y el hurdy-gurdy, hasta el relajado y bucólico final con Departure-The Anvil Sea, vivimos un viaje fantástico de una hora de duración en donde la realidad deja sitio a la fantasía y los dobros, mandolinas, guitarras acústicas o violines, aderezados con un cierto aroma de psicodelia,  toman el mando para dar forma a esta maravilla. Difícil, por no decir imposible, destacar unos temas por encima de los demás. Según el estado de ánimo podría quedarme con los aires tabernarios (y casi hillbillies) de The idiot (Song For I), The Anvil Sea – Arrival, Rye o esa maravillosa Mountains Of Beer que puede ser la perfecta banda sonora para una celebración o, a la vez, significar ese necesario impulso para momentos duros.

Canela en rama son las dylanianas Oh! Stubborn Me, Rainy Day Morning o la fabulosa 13 th Dream, con esa harmónica redondeando la jugada, canciones sencilllas pero llenas de matices. De esas de las que uno nunca se cansa. Y tampoco son moco de pavo otras más relajadas bordeando el country folk como Plonkin´ o la fascinante The River que podría haber firmado e interpretado perfectamente el mejor Tom Waits. Pero hay mucho, mucho más. Me extendería y desmenuzaría canción a canción, porque en todas ellas hay brillantez a raudales. Pero creo que es mejor que cada cual descubra el disco y se forme su propio criterio. Porque The Anvil Sea no va dirigido a fans de tal o cual estilo y prescindiendo de engorrosos corsés y etiquetas, puede (y debería) llegar a todo tipo de oyentes. Cualquier persona de mente abierta se dejará conquistar por esa sonoridad añeja pero a la vez actual que nos demuestra que pese a quien pese siempre habrá un sitio para los viejos románticos que amenizarán nuestras veladas mientras reímos, lloramos y nos contamos historias de corazones rotos y batallas bañadas en cerveza en la barra del bar.

Damas y caballeros: rindámonos ante Family Folks.