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Onddo Apuesta de riesgo


**Los cuatro navarros encuentran un hueco en sus agendas para debutar en un proyecto tan etéreo como poco comercial.**

**ÓSCAR CUBILLO**

El cuarteto navarro Otra de las escasas rara avis en la conformista escena euskaldun es la compuesta por este cuarteto de Bera de Bidasoa, localidad situada entre Irún y Lesaka. De Bera son también otros músicos como el sombrío cantautor Petti, los experimentales Gutariko Bat o Mikel Irazoki, bajista de Mikel Erentxun o Luz Casal, el hermano de otro ilustre mercenario como el ex M-ak Fernando Irazoki. En esa zona abundan las personas apellidadas Irazoki, caso de Joseba Irazoki, nuestro protagonista de hoy, sin relación con Mikel y Fernando.

Joseba es el ilusionado motor de Onddo, grupo de 23 años de edad media, que expone de modo meteórico las razones de la gestación del combo. «Lo típico: me compré el ordenador, que tiene grandes posibilidades como estudio casero, y metiendo bajo, batería, guitarra y esas cosas, grabé una maqueta de cinco temas con los que podía hacer algo. Le pasé la cinta a Zaharra, de Gaztelupako Hotsak, para ver si podía sacar disco, y él, sabiendo que no éramos conocidos, tampocó arriesgó mucho». Aparte de no ser conocidos, ni siquiera existían: otorgado el visto bueno por Zaharra, Joseba empezó a buscar gente para completar la formación, ensayaron un par de días y se metieron en el estudio.

Al proyecto lo bautizó Onddo: «Significa hongo, seta, y no tiene ninguna explicación especial. Lo elegimos porque es un nombre corto y fácil de aprender. Es muy propio de Navarra y se pronucia en el euskera de aquí: ‘onyo’». Y tres fueron los fichajes. A dos los conocía de antaño. Eran los hermanos Igor e Iñigo Telletxea, con los que, a modo de trío de base, Joseba acompañó a Xabier Montoia en sus dos últimos discos. Sin ánimo de liarnos, informemos de que Igor, el batería, ha ido también con Maixa Ta Ixiar o Jabier Muguruza, y que ahora está en los neotrikitilaris Triki Ta Ke. Iñigo, el bajista, además va con Petti. E Ibon Gogorza, guitarrista y teclista en directo, el más joven y de menos currículo, se pluriemplea en Borrokan, patrulla hardcore. Profesional de la movida

El líder, cantante y guitarrista, Joseba Irazoki, ha tocado para Montoia, Maixa Ta Ixiar y Petti. «Aparte, he hecho de mercenario para Bide Ertzean cuando faltaba el guitarrista, y últimamente para Rogelio Botanz, el cantautor canario. Además, he grabado con M-n Ezten». Y es que Joseba es un profesional de la movida. «Es lo que me gustaría y a lo que me estoy dedicando. Acompañé dos años a tope a Maixa Ta Ixiar y, al cansarme, empecé de ‘disc jockey’ en la Pagoa de Oiartzun. Pinchaba de todo, pero lo que me tira es lo de ahora: house, drum & bass… Hasta las tres ponía canciones para un público mayor, entre comillas. Pachanga incluso. A partir de las tres, lo más moderno. Además, imparto clases de guitarra en Bera y grabaré los próximos discos de Petti y Montoia».

El caso es que Joseba ha lanzado un álbum «de influencias muy poperas, tipo Yo La Tengo o Papas Fritas, y no tan poperas, como Mark Eitzel, el cantante de American Music Club. Y la música electrónica se encuentra en sonidos de fondo, debajo de la guitarra, bajo y batería. Hay influencias de un montón de grupos, de Tindersticks también».

Ya vendida la moto, indiquemos que la producción de Errepideak Ez Ditut Maite es etérea y evanescente, la voz tiene eco y el repertorio rula cómplice, simpático y suavito; a veces, post rock vertiente indie; otras, pop euskaldun onda Bide Ertzean; en ocasiones, lánguido cual Erentxun exangüe, e, incluso, con trazos electrónicos marca Phila y hasta dance. Joseba resume el listado: «Es pop. No hay otra definición. Me han comentado que algunos finales son un poco psicodélicos, pero no: Son pop». Y los textos, ídem de ídem

«La verdad es que las letras son fáciles, de pop: digo que me gustan las mujeres orientales, que me encanta dormir y estar en la ducha, o canto a la tranquilidad y el silencio de la noche». Joseba incide en la promoción. «Estoy contento y creo que, para ser el primer disco, se nota que está bien, aunque tiene presupuesto pequeño. La mezcla se hizo en casa con un PC. Musicalmente es variado y no aburre: hay temas lentos, rápidos, otro con arreglos de trompeta, luego de violines, el siguiente trae una base disco… No hay canciones iguales y, si meto un ‘wah wah’ en un corte, al siguiente procuro evitarlo para no repetirme. Es un poco ambiental y diferente en cada canció».

**El presente electrónico**

Además, destaca el uso de la electrónica en cortes episódicos. «Los 70 fueron del rock and roll, los 80 del disco, los 90 de Nirvana… –diserta Joseba–. La electrónica es el presente: el ejemplo claro es que los chavales de quince años sólo escuchan bakalao. Algunos estilos han pasado, como el drum & bass, pero la gente tiene que romperse el casco para la electrónica». Ya, el problema es que no resulta tan emocional. «Creo que sí, aunque reconozco que ver en directo a un chico con ordenador no dice nada. Puedes bailar, pero no tiene ni color respecto a un concierto en vivo con personas».

Errepideak Ez Ditut Maite es un CD poco comercial y bastante introspectivo. «Buf, no sé que decirte. Hay un par de temas muy pegadizos, como el primer ‘single’, ‘Japoniar neska’, con el que se ha quedado la gente. Además, antes de sacar el disco dimos cuatro directos y gustaron». En vivo, Onddo aseguran sonar más rudos. Llevan varios pregrabados para aumentar el cuerpo. «Ahora, lo inmediato es dar conciertos con un equipo mínimo y por algo de dinero para no perder, aunque está bastante chungo –proyecta Joseba–. Luego, supongo que pararemos en verano, porque Igor va con Triki Ta Ke, Ibai con Borrokan, e Iñigo y yo con Petti y Montoia. Ya tengo cintas con canciones nuevas, sin arreglar, para editar otro disco antes de dos años, pero primero debe funcionar la historia». Hum… pues no es por desanimar, pero ya veremos si el proyecto Onddo sale adelante por su palo extraño en Euskadi y las diversas labores cómo músicos de acompañamiento de sus miembros. Al tiempo.