Miguel Salvador y su 'Viaje a Etreum'
El guitarrista de jazz lanza un nuevo disco y denuncia el deterioro de las condiciones de los artistas locales
| Iturria: | El Correo - Territorios |
| Eguna: | 2011/08/25 |
CÉSAR COCA.
Los tiempos no son buenos para los músicos de jazz vascos pero el guitarrista Miguel Salvador lanzará al mercado en los próximos días 'Viaje a Etreum' (sello Errabal). Un trabajo en el que cuenta con la colaboración del batería Hasier Oleaga, el saxofonista Mikel Andueza y el contrabajista Jon Piris y que él mismo define como «intimista, con influencias del jazz más clásico y el bebop pero con una visión moderna».
El compacto sigue el sendero marcado por 'Project', su anterior trabajo, no solo en la temática sino también en la forma de producirlo. «Lo hemos grabado en vivo -explica Salvador-, haciendo cuatro registros de cada tema y optando luego por el que más nos ha gustado, pero sin cortes».
El álbum es también una forma de reivindicar una mejor salida profesional para los músicos de jazz en Euskadi, donde se ha llegado a una situación tal que «buenos intérpretes tocan 70-80 minutos en un garito por 60 euros», denuncia Salvador. Se parte de una circunstancia ya conocida: que en España apenas ningún músico puede vivir exclusivamente de dar conciertos de jazz. Pero a partir de ahí, lo que está sucediendo, apunta el guitarrista, es que se deteriora año a año la situación.
El paisaje que retrata mientras espera ilusionado la salida al mercado del álbum no puede ser más desolador: gran concentración de conciertos en verano, lo que hace que los músicos no puedan aceptar todas las ofertas en dos o tres meses pero estén parados luego largas temporadas y una apertura de las salas y los festivales vascos al exterior que es buena para los aficionados pero que relega a los artistas locales. En el mismo sentido, considera que las casas de cultura podrían organizar conciertos a lo largo del año, cuando no hay festivales, para dar continuidad a la programación, satisfacer la demanda de los aficionados y conceder la oportunidad de mostrar sus proyectos a los aproximadamente 60 músicos que en el País Vasco actúan en público de forma regular.
Salvador piensa que las administraciones locales, que subvencionan los festivales y ciclos de jazz, deberían exigir que una parte de los conciertos se reservara a los músicos de la zona. Así se hace ya en Cataluña y otros lugares, «lo que redunda en que los vascos tengamos dificultades para ser contratados allí, mientras nuestros escenarios están abiertos a cualquiera sin límites».
En esa situación, no extraña que los músicos opten por la docencia para poder vivir. Es el caso de Salvador, que da clases en el conservatorio Andrés Isasi, de Getxo, y en Mr. Jam, de Bilbao. Así que, como tantos otros músicos a lo largo de la historia, compone en verano, aprovechando las vacaciones escolares. Es en ese período de tiempo en el que da rienda suelta a su inspiración para poder crear productos con los que dejar constancia de su creatividad. Los conciertos son irrepetibles, y más en el jazz, donde cada uno puede ser muy distinto al del día siguiente. Aunque para poder observarlo, los músicos han de tener una regularidad en sus actuaciones. Eso es lo que reclama Salvador, en el momento feliz de la llegada al mundo de un nuevo disco.

