Negroide cromatismo musical
Concierto de Esne Beltza
Fecha: viernes, 11 de julio.
Lugar: Parque de la Taconera, Iruñea.
Incidencias: actuación encuadrada dentro de la programación de la Euskal Musika, 1 hora de duración bises aparte; buena asistencia, público joven y un tanto frío al que le costó meterse en el concierto.
El primer CD de Esne Beltza, trabajo en el que se apoyó la actuación de la presente formación, se titula Made in Euskal Herria, pero la banda, el nuevo proyecto/experimento musical comandado por el vocalista y trikitrilari Xabi Solano (miembro fundador de Etzakit –entre otras- y habitual de grupos como F.M. Dub Manifest, Kontrabanda o la Afro-Basque Fire Brigade, denominaciones de algunos de los que han acompañado a Fermin Muguruza desde 1999) se fraguó en Jamaica en 2006, cuando el citado, en compañía del de Irun, viajó hasta los míticos estudios Ttuff Gong, de Bob Marley, con el fin de grabar su CD Euskal Herria Jamaika Clash. Ahora, dos años después, tras girar con el Comandante por todo el mundo presentado dicho álbum y grabar Made in Euskal Herria, parece que ha llegado el momento de presentarlo en directo, labor que Solano y sus ocho acompañantes en escena resolvieron de forma más o menos discreta. Y no por ellos, cada uno muy en su sitio ordeñando a la perfección el repertorio, sino por la actitud de un público al que, un tanto parado, le costó meterse en situación. En un enclave más adecuado a todas luces para la música en vivo que el descampado de la Media Luna, con barra de bar y baños a mano, incluso (al parecer las observaciones que el año pasado hicimos al respecto no cayeron en saco roto; pensémoslo así, que no se trasladó la Euskal Musika a este enclave con el único fin de torpedear a Gora Iruñea!), ante una asistencia igualmente discreta –integrada por la clientela de la caseta del Oinez, en los primeros momentos-, la noche arrancó bajo las notas de Cautivo, tema al que, en medio de algunos problemas con un micro que pronto se superaron, siguieron durante la siguiente ? hora Txikita (recuperado del repertorio de Etzakit), Estoiaki, Bozgorailuetatik!! (ofrecida con ocho dantzaris en escena, trazando un paloteado sobre el ritmo skatalítiko de la canción) o Astindu, con la triki sonando a contratiempo sobre la base rítmica: unas canciones que, surgidas al calor de las de bandas como Mano Negra, los seminales Toot & the Maytals, los locales Joxe Ripiau (punto de procedencia del también vocalista Patxiku), los ya nombrados Etzakit, Negu Gorriak o, claro está, las de los discos en solitario de Muguruza, se movieron como pez en el agua entre el reggae, el ragga y el raggamuffin, perfectamente matizados dichos estilos por la eficiente labor de Zigor, a los scratches (con sus platos, cual altar mayor, ocupando el centro del escenario, flanqueados por teclados y batería) y por unos toques estilísticos de lo más eclécticos que, envueltos en un mar de samplers, ofrecieron sonidos que fueron desde el pop latino hasta el rai o la patchanka, pasando por la electrónica. Y todo ello, semejante fusión, ante cierta indiferencia de los presentes, en un primer momento. Sí, hasta el punto de que cuando sólo había transcurrido ? hora, Solano detuvo el concierto... llegando incluso a retirarse despidiéndose de los mismos, para salir acto seguido tocando melodías populares con su triki, a ras del suelo, en un intento de caldear el ambiente: algo que en parte consiguió, dejando cierta sensación de que, como si de una romería se tratase, el público estaba más por la fiesta que por el propio hecho musical del grupo. Pero bueno, lo cierto es que aunque en ningún momento terminó de prender la fiesta, a partir de ahí, hasta que concluyó la noche, la misma tomó otro color. Cosa, además de la de nuevos temas propios, de la interpretación de versiones como las ofrecidas de Etzakit (Zergatik ez?), Joxe Ripiau (el legendario Ay Margarita) o, ya en los bises, el Errespetua de Otis Redding arreglado de diferente forma en los 90 por Negu Gorriak.
Continuación natural de las últimas bandas de acompañamiento de Fermin Muguruza, la música de Esne Beltza, poderosa muestra de la nueva cocina musical de Euskal Herria, caldeó la fresca noche del 11, pasando la prueba de la Taconera con nota a pesar de la apatía del público. De parte de un público que, si bien, como hemos dicho, se animó algo al final, no terminó de concectar con la banda, a nuestro juicio. Con su negroide cromatismo musical.
- ÓSCAR BEORLEGUI - Diario de Noticias 2008-07-13

