El grupo de los hermanos Ubeda, más Carlos Aranzegi a la batería y Joserra Senperena en las teclas, bordó una hora exacta de un recital impecable. Sabido es de sobra que sus directos son impolutamente perfeccionistas, pero en Irun parecieron fluir más sedosamente que nunca, redondeando el concepto y mejorando, por ejemplo, citas anteriores como la presentación oficial de su último disco 'Don Inorrez', el pasado mes diciembre en el donostiarra teatro Victoria Eugenia, con Fran Iturbe a la guitarra.
Como la programación (circuito Kultur Kutxa) no pareció exigirles los habituales corsés horarios de los grupos teloneros y Quique González es amigo, los guipuzcoanos desgranaron hasta catorce títulos.
Arrancaron con 'Don Inorrez', en el que el arrastre vocal del vocalista de Ibarra puede parecer de lejos casi inglés y mecieron a la audiencia con las cadencias vals de 'Bost egun eman' o 'San Jose Bidean'. Hubo dedicatoria a Pedro San Martín, de La Buena Vida, con 'Gau ilunean' y Senperena vistió una camiseta del grupo.
Remataron muy dinámicamente con los ritmos más vivos de 'Geratzen zaigun denbora', 'Zerotik hasi', 'Ez nau inork espero' y 'Atzo', cerrando set con la bonita 'Graffitti' y su aterciopelado pop levantó entusiasmos.
Quique González cerró este invierno su intensa gira eléctrica y con grupo, 'Daiquiri Blues', (título del último disco), pero no paró a descansar. Dijo de bromas que había despedido a su banda y puso inmediatamente en marcha la nueva andadura 'Desbandados', con el sólo apoyo de su contrabajista Jacob Reguilón, que ahora también toca la guitarra y según el jefe de fila, «lleva por fin zapatos». Aunque en Irun contó con la ayuda en el tramo final del Bide Ertzean 'Charly' Aranzegi.
Sentado indistintamente al piano de cola o sobre un taburete y a la guitarra, y tirando con frecuencia de una armónica muy dylaniana, el madrileño oficia durante hora y media exacta con su agradable voz, de registro justo, pero eficazmente melódica, en un plano íntimo y casi lánguido.
Su discurso literario es sensiblemente hábil y monotemáticamente obsesivo: desamor, separación, nostalgia... Y su hacer escénico, suelto y simpático, casi charlatán, ante unos fans que parecieron predispuestos a reírle hasta el respirar.
En un 'set list' acústicamente desenchufado, sonaron 21 títulos, con sólo dos miradas a su última obra: 'Cuando estés en vena' y 'Hasta que todo te encaje'. Se escuchó material menos conocido, momentos álgidos ('Todo lo demás', 'Polvo en el aire', 'Los desperfectos'.), algún texto ajeno (un 'haiku' de Kirmen Uribe), un guiño a Tom Waits o la versión 'Estos días', de Jackson Browne, que realizó Enrique Urquijo.
Esta vez no hubo recuerdos a Kiko Veneno ni Serrat y sí la tradicional mexicana 'Adelita', que antecedió a la despedida con 'De haberlo sabido'. 'Blues' del Foro, manufacturado por un poeta martirizado por sus musas.
El rockero Quique González en uno de sus tramos al piano. :: FERNANDO DE LA HERA

