CONCIERTO DE JOSETXO GOIA-ARIBE
Fecha. Lunes, 21 de agosto. Lugar. Patio exterior de Civican, Iruñea/Pamplona.
Intérpretes. Josetxo Goia-Aribe, a los saxos; Luisa Brito, al contrabajo; Sorkunde Idígoras, al piano; y Estitxu Pinatxo, a la voz.
Incidencias. Aceptable asistencia de público, mayormente maduro. Concierto de una hora de duración, aproximadamente.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
Finalizó el ciclo musical de Civican y lo hizo con una notable asistencia de público, nuevamente: de un público fiel que incluso ha repetido cita, en algunos casos. La velada, primer concierto del cuarteto como tal, se inició sobre las 20.10 horas bajo los sones quedos e intimistas del instrumental Los pendientes de la reina , composición de música tranquilita que abrió y cerró la actuación y que viene a dar nombre al proyecto artístico en el que actualmente está embarcado Josetxo Goia-Aribe: de una música más que apropiada para acabar el día con buen pie y sosegada, como el hecho artístico en general, el cual demostró gravitar al servicio de los saxos del de Santesteban/Doneztebe: de aquellos diremos que, bajo el latir del contrabajo, estuvieron en todo momento perfectamente respaldados por el piano y la impresionante voz de Estitxu. Acto seguido, y en una clave muy poética (otra de las tónicas generales de la noche) llegó el turno de Tximeleta , cercana a los parámetros de la canción de autor y con exquisitos arreglos a cargo de Josetxo. Con éste ejerciendo en toda ocasión de maestro de ceremonias, presentando pausadamente los temas, la tarde-noche deparó una gran variedad de piezas compuestas por él, ricas en apuntes y melodías tradicionales de la tierra y apoyadas en la obra poética de escritores como Lizardi, José Agustín Goytisolo, Gustavo Adolfo Bécquer (Volverán las golondrinas , con un bellísimo sustrato narrativo procedente de la tradición oral del Pirineo) o Amaia Lasa. Además, y bajo el halo del jazz, siempre, también encontraron su espacio composiciones de clara raigambre popular, como Oh! Pello , Pello o Asteko egunak , cuyos textos, al igual que casi todos los escritos en euskera, tuvo a bien traducir Josetxo... en una acción que vino a ralentizar un tanto el concierto, ya lento de por sí debido al ritmo pausado de los temas; y esto, ¿en qué se tradujo? En un cierto trasiego de público entre canción y canción, como si el espectáculo, accesible en general pese al nivel esgrimido, hubiese sido concebido para iniciados, principalmente. Eso sí, frente a la lentitud -o a lo que consideramos lentitud del mismo- la mayoría de los presentes optó afortunadamente por refugiarse en el nivel musical ofrecido, alto, más allá de cualquier duda.
Minimalista en cuanto a forma pero de preciosista, variado y sobresaliente contenido, como el de los hoteles con encanto: así ha demostrado ser el ciclo de conciertos programado este verano en el patio de Civican, enclave-punto de encuentro que, por cierto, casi todos los días se ha quedado pequeño. Y es que ha cuajado la propuesta. Así las cosas, habida cuenta del éxito, los llenazos y la limitada oferta musical de la ciudad, tal vez, de cara a próximos veranos, habrá que ir buscando nuevas alternativas para este escenario. Mas ¿qué hacer? ¿Cómo? ¿Dónde? Un año tenemos para pensarlo.
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