Texto: J.L. Etxeberria
Rejuntados entre los ambiente vascos de Barcelona, presentan un disco de sonidos alegres
Bat Gehio
Todo comenzó a finales de los 90 en la ciudad condal. Algunos vascos y un balear unían sus fuerzas para hacer un grupo musical. ¿Un grupo cualquiera? No, por mucho que decidieran llamarse Bat Gehio (Uno Más), convendrán en que no es muy habitual hacer pop aflamencado con algo de rumba y de jazz, entonado casi en su totalidad en euskera. A alguno le sonarán del Kilometroak de este año, «tocamos al mediodía y la gente estaba con ganas. Se vendieron muchos discos, aunque no somos un grupo festivo, somos más relajados. En los conciertos la gente tiende a escucharnos sentada».
Quien así responde es David Carreras, experimentado menorquín que toca batería y cajón flamenco en esta banda de tabernero origen. «¿A qué se dedica el 80% de los jóvenes y no tan jóvenes vascos en Barna? ¡A la restauración! Nos conocimos en Euskal Etxea del Borne. Empezamos tocando para pasar el rato y acabamos por tomárnoslo en serio. ¡A veces demasiado!».
David se topó con el altxabaltarra Julen Cobos (cantante y autor de la mayoría de temas), capitanes de esta selección musical. «Fuimos encontrando al resto en los mismos derroteros hosteleros». El guitarrista y pelotari retirado Eneko Narbarte, desde Arano, o las percusiones de Gorka Ramírez, natural del donostiarra barrio de Egia. 
Más la premiada guitarra de Guillermo Trujillano, de Amurrio. Completa la banda fija Juan A. Guerra, bajista de Hospitalet que estuvo en Daniel Higiénico y La Incombustible, entre otros. A la gira se viene también la última incorporación para los conciertos: la flautista Irene Sansalvadó. «El nombre del grupo viene de que nos plantábamos en las actuaciones con un músico más de lo previsto».
La fórmula se fue macerando hasta presentar su debut discográfico (diaspor han, Gaztelupeko Hotsak 2004) que estos primeros días de Enero volverá a : el 2 estará en Aretxabaleta, el 4 en el Antzoki de Durango, la víspera de Reyes en el Kandela donostiarra y el 7 de Enero en Andoain.
El título hace referencia a la diáspora laboral. «Queríamos que formara parte del sentir que se respira en el CD. Por eso sonamos como sonamos. Porque somos gente de sitios diferentes con un bagaje cultural y musical muy diferente. Por eso Bat Gehio ha sorprendido con este disco, sobre todo aquí en Euskadi, pero también en Cataluña. Y espero que en más sitios».
Como elegante entrenamiento previo se puede tomar Bihar agian, CD autoproducido que les permitió ganar el concurso de maquetas Gazte Lehio de Baiona. «Ahora hay músicos nuevos que no estaban en el anterior trabajo. Es evidente que el grupo ha crecido mucho a nivel instrumental y de arreglos. Y si además añades a todos esos musicazos que han participado...». Innegable que la lista de colegas es elegante. Los hay jazzeros (Gorka Benítez, Juan de Diego), orquestistas de guitarra que graban discos de tango (Benjamín Dwyer), acompañantes de El Chaval de la Peca y Antonio Orozco (Daniel Figueras y Juan Flores).
Todos juntos se guisan un disco cercano, arrabalero y mediterráneo, de escuchar sentado. Repleto de rumbitas muy flamencas y algún tanguillo, entre caparazones poperos. La versión de Mendian gora haritza, canción con letra de Xabier Amuriza que en su día cantó Imanol, es un buen ejemplo de esos tangos de cercanías. No es la única canción ajena. El disco se cierra con la tonada L’estaca de Lluis Llach.
Con el euskera callejero como idioma oficial para contar historias urbanas y diarias, con su pequeño toque de denuncia social cuando la ocasión lo requiere (Kartzelak, Gorri, Dirua). Y si el euskera no es tu fuerte, no te preocupes. La web oficial www.batgehio.com contiene, además de muchas fotos e información interesante, la traducción de las letras al castellano, catalán e inglés.
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