Los vizcainos Arean debutan con un disco hermético, minimal y emocionante ligado al post rock
Andrés Portero Bilbao
El trío vizcaino Arean publica estos días su debut discográfico homónimo con Gaztelupeko Hotsak. Ligado al post rock y con letras plenas de simbolismo y libertad, demuestra que la simplicidad, el hermetismo formal y los arreglos minimales no están reñidos con la emoción. "Somos una de esas muchas islas que hay en el rock euskaldun y son difíciles de encasillar", asegura Borja Estankona, guitarrista, cantante y compositor principal de un trío que completan Koldo de Miguel e Iñaki Garrido.
Creo que el grupo lleva junto 8 años a pesar de su juventud ¿no?
Sí, pero estuvimos como 4 trabajando sin nombre, en el local de ensayo, conociéndonos y viendo cómo se comportaba cada instrumento. Como no teníamos micro, hacíamos música instrumental (risas).
Y seguro que progresiva.
Exacto, nos gustaba el krautrock alemán y grupos como Can, aunque no son nuestra referencia principal. Oímos de todo. Y hace como 4 años nos pusimos el primer nombre, Iniezione. Sólo hicimos dos conciertos y grabamos una maqueta, que esperamos editar algún día en vinilo como curiosidad.
¿Y cómo surge Arean?
Es fruto de nuestras huídas. Yo (Borja) me fuí a Holanda y Koldo a Londres. Allí nos encontramos a nosotros mismos. Yo hice cosas allí con guitarra y voz y se retomó el grupo, ya con canciones cantadas. Nos llevó a ello la necesidad de contar cosas, aunque la voz la usamos como un instrumento más.
Es curioso que tardaras en componer letras cuando provienes de una familia como la tuya.
Sí, mi hermano es el escritor Igor Estankona. Siempre he estado cerca del mundo literario, aunque sin ser un gran lector. Me costó mucho hacer la primera letra. "Nondik zatoz?", la primera del cd, es de las mejores.
¿Cómo trabajas las composiciones, queda la letra para el final?
Sí, primero surge la música y el dibujo de las melodías. Incluso se eligen las letras por la sonoridad de las palabras.
Palabras especiales, por cierto, poco habituales.
Las dejo surgir a raíz de la música. Hablan de la utopía, de la libertad, de evadirse, marcharse y olvidarse. También de sueños perdidos y de abrir nuestro interior.
Miran hacia adentro.
Sí, son instrospectivas, como la música, aunque una letra así también puede tener su aportación a lo social.
¿Y las músicas, son tuyas?
El formato es diferente. Ahí las ideas pueden ser mías y luego se van introduciendo el bajo y la batería. Ahí aporta todo el mundo con libertad. El sonido parte de las melodías de la voz y la guitarra.
Es un debut nada sencillo, de los que, a priori, apenas suenan en la radio.
Puede ser, pero es rock bastante sencillo, sin estructuras complicadas. Es un disco que alterna la sonoridad acústica con la eléctrica. El ritmo es pausado, sí.
¿Qué os parece la etiqueta post rock para definirlo?
Es la que suele usarse para grupos como el nuestro, pero nos parece limitada porque la etiqueta es relativamente nueva y ya en los años 60 se podían encontrar grupos haciendo estos tipos de música. Nuestras influencias son muchas.
¿Como la de los escoceses Mogwai?
Sí, es un grupo que nos gusta, aunque más hace unos años que ahora. Sí, los hemos visto en directo y nos han apasionado. Y Tortoise, también.
La verdad es que lo que se dice competencia, aquí en Euskadi, poca, la verdad.
No te creas. Además, no vamos a decir que somos una isla porque no conocemos a todos los grupos. Podemos hacer algo diferente a otros, pero muy cercano en la manera de entender la música y su forma de vivirla. En todo caso, se podría decir que hay muchas islas en el rock vasco, gente difícil de encasillar y que está haciendo cosas interesantes. Ahí queremos estar, junto a Dut, Bap, Mikel Laboa, Lisabo e Inoren ero Ni.
|